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Nuevo homenaje a Andrés Barbosa Vivas


El escritor, durante una de sus centenares de lecturas públicas en una foto de la época.
El escritor, durante una de sus centenares de lecturas públicas en una foto de la época.

Al borde de cumplirse quince años exactos de la trágica partida del poeta Andrés Barbosa Vivas, Bogotá se reunió en un acto conmemorativo que reafirmó la vigencia de su obra y su espíritu combativo. El cartel convocó a una jornada cultural el 11 de abril, entre las 4:00 y las 8:00 p.m., donde la poesía fue el eje del encuentro.


El evento reunió a diversas figuras del ámbito literario y artístico como Arturo Neira G., Diego Pinto, Edilia Castro G. y José Luis Díaz Granados, junto a otros creadores como Mercedes V. B., Mirlo Negro, Yesid Pabuence y Atreyu. Cada uno aportó su voz en una velada que mezcló lectura, memoria y expresión colectiva.



El poeta y su fuego temprano


Andrés Eduardo Barbosa Vivas, nacido en marzo de 1987 y fallecido en agosto de 2010, inició su camino en la escritura desde muy joven. A los 14 años ya exploraba la poesía desde la introspección, inspirado por la naturaleza y la vida cotidiana, dejando textos tempranos como Me gusta ver el Sol o Calle bella. Su talento precoz lo llevó a participar en certámenes literarios siendo aún adolescente.


Bajo el seudónimo “Corazón de partisano”, su obra se convirtió en una herramienta de crítica social y compromiso político. Vinculado a movimientos culturales y sociales, su poesía transitó espacios no convencionales: calles, bares, buses y barrios, llevando la palabra al encuentro directo con la gente.



Una obra que trascendió fronteras


Su escritura no solo impactó a nivel local. En 2010 obtuvo reconocimiento internacional al ganar el Concurso Literario Alicia Moreau de Justo en Argentina con el poema Mancha en el pecho. Además, impulsó proyectos de integración poética en América Latina, conectando con movimientos en distintos países.


Antes de su muerte, alcanzó a publicar obras como Desdóblate Silencio y La Ciudad de Vino, esta última presentada en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Posteriormente, su legado se amplió con publicaciones póstumas como Collages de Alucinaciones y Crisoles del tiempo, que recopilaron su producción inédita.



La memoria como resistencia


Su voz permaneció viva en quienes difundieron su obra: amigos, estudiantes y colectivos culturales que mantuvieron su palabra en circulación.


Este encuentro no solo lo recordó, sino que reafirmó que su poesía dejó de ser promesa para convertirse, tempranamente, en una realidad perdurable a través de la vida diaria y del implacable paso del tiempo, el cual a pesar de las cosas malas insiste a veces en inmortalizar lo bueno.



Fuente: ARCÓN CULTURAL

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