Resistencia creativa en la Sala Carlos Drews
- JAMES LLANOS GÓMEZ

- hace 16 horas
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Desde la intersección donde convergen la plástica, la literatura, el teatro y la filosofía, emerge una verdad ineludible. El arte solo alcanza su plenitud cuando navega las profundidades del individuo para naufragar, con contundencia, en el puerto del espectador.
Cuando estas disciplinas se trenzan en un solo propósito, el escenario se convierte en un territorio sagrado, allí, el vestuario, la máscara, el video y el silencio gestual, erigen un contexto poderoso que interpela la vida misma.
La máscara, más que un objeto, es un umbral histórico. Detrás de su fijeza, el actor desnudando su inconsciente relata las tragedias y afectaciones que la sociedad marcada por guerras y fracturas humanas ha tatuado en la memoria colectiva de un relato propio. Es el rostro que permite decir la verdad sin ser visto, el eco de una realidad particular que transmuta el dolor en estética.
Cuándo, cómo y donde sea

«Sumando Arte», proceso nacido en el corazón del Eje Cafetero, con epicentro en Dosquebradas, se ha consolidado como un referente de la escena nacional bajo la autogestión y el acompañamiento comunitario. Este ensamble de artistas visuales, actores y productores ha dado vida a puestas en escena trascendentales, como su reciente adaptación de «El Principito» de Antoine de Saint-Exupéry, desde el proyecto Teatro Patafísico han caminado por la cornisa de los sentimientos de niños, jóvenes y adultos contando la verdadera historia de este genial niño que solo le importa la vida.
Sin embargo en este colectivo, su labor trasciende las tablas para habitar los parques y las periferias de Pereira y Dosquebradas con sus otros proyectos Comparsa de teatro callejero Desarmando con Arte, Laboratorio El Actor y la Máscara y El Festival Intercultural Arte al Parque. Allí, junto a madres cabeza de hogar, abuelas, niños y jóvenes, el colectivo transforma la afectación social y la indignación frente a la injusticia en una acción estética de resistencia.
Sus obras son un grito de color, forma y luz que, lejos de ser un mero espectáculo, se presentan como una crítica punzante envuelta en una interpretación naturalista y orgánica.
El Escenario de la Sala Carlos Drews Castro, en el marco de Cortocircuito, acoge esta propuesta por su profunda sintonía con una filosofía museal, que apuesta por la pedagogía, la investigación y la circulación de las artes vivas.
Esta curaduría no solo busca exhibir, sino formar a las nuevas generaciones herederas de las complejidades de nuestro país en la apreciación de un arte con sentido público y político.
Esta muestra emotiva con mucha escultura y profundas expresiones estéticas son «Un Inventario del Alma»
Escribe: JAMES LLANOS GÓMEZ*

*Pintor, artista plástico y uno de los artistas más relevantes a nivel nacional. Curador de la Sala "Carlos Drews Castro".




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