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Atril literario. Invitada: ZURY LONDOÑO

POEMA P.

por JESÚS ALBEIRO ZULUAGA LÓPEZ


poseía poesía

porque poco podía poseer,

para pensar procuró pasos pequeños:

parecidos, potentes, poderosos


poseía poesía

pocas personas para pasar por partes

pendientes, pintadas por patanes,

paramilitares, políticos pistoleros,

peores pensantes


poseía poesía

parcas personas parecían putas

por perentorios pasajes pardos

pos parir penas para poetas

poseía poesía

¿para pintar paredes?

¿pueriles pendejadas?

para plantar pinceles,

parcelas, pan, palabras.


UN FRACTAL

por YANINA MARÍA CERIANI


Un fractal de mi vida

Un refugio en mi cuerpo

Una diáfana luz por la ventana

Ruidos que ensordecen

Silencios que se extrañan

Y te vas…

Te diluyes en el tiempo

Un imperturbable corazón

Un aciago que parece no acabar

El inexorable paso del tiempo

Una quimera en los relatos

Y te vas…Confesiones indecibles

Sueños inacabados

Dolores lancinantes

Un río de lamentos

Y te vas…

Una pausa en lo inmediato

Lo incierto se vuelve eterno

Y soltamos amarras

La intempestiva muerte

Claudican las almas

Y te vas…Pero me escaparé del maldito tiempo

Solo para verte

Y eludir las horas

Pero el destiempo nos ha encontrado

Una parca misteriosa

Me ha demorado

A ti te ha encontrado

Y un fractal…

Y te vas…


EL PERFUME

por LEONARDO FABIO MARÍN ZAPATA


Atrapar el alma de la piel

en un cuerpo absoluto.

Aroma que fragmenta

el caos del deseo

deleitoso,

saturado.

 

Pies adheridos

al pavor de las miradas,

al vacío en su dolor.

Cuerpo sin yo, sin voz, sin delirios.

Eterno instante

del olor que nos recorre la totalidad

de los aullidos.

 

Eterno en la embriaguez,

en la muerte, en el arrullo del tiempo.

 

Jean Baptiste, poeta del absurdo.

Delirio absoluto,

el mundo a los pies del deseo.

Poeta de la transgresión

de la carne.

 

Versos simples y sudorosos.

Versos como el cuerpo de la nada.

Todo duele.

Eterno instante en la inmensidad

del aroma,

del instinto.


SER

por HELENA RESTREPO








No puedo ser otra para nadie,

ni siquiera para mí.

Durante años hice intentos;

fui la que mi padre quiso a medias,

la que otros quisieron a medias,

la que yo quise a medias...

La que soy esperó con paciencia

—como quien ama— su momento de ser.

Soy y amo en ella, me reconozco.


MEMORIAS

por ALEXÁNDER GRANADA RESTREPO, "MATU SALEM"


En el Libro de las Memorias

de los que piensan en el Nombre del señor, se

halló este escrito:

No prosperará la lagartija,

si las hormigas no pasan por su lado.

No prosperarán las moscas,

si el mundo deja de querer ser corrompido.

Y más adelante,

en el capítulo de los enamorados,

en buena grafía, decía:

Gracias a las obedientes moscas,

pude conocer lo putrefacto

que tenías el corazón.

Entonces, te perdono ¡ arrodíllate !

teme e invoca el Santísimo Nombre del Señor;

su presencia bastará para que seamos limpios como perlas,

y podamos amarnos y ser uno.


LA CASA

por MARÍA LIGIA ACEVEDO










En la casa no están

ni su voz ni sus cuentos

para arrullar los nietos.

Tampoco ellos están.

Todos se han ido.

La casa, la alegre casa

es ya un nido sombrío.


AMANTE MÍA

por JULIÁN ANDRÉS MARTÍNEZ AGUIRRE


La penumbra de tus ojos

Anuncia la noche en un tibio soplo,

Llegando en ella mi alma

Sosegada y vagabunda en busca de tu sed.

Tú, desnuda en tu cama,

Yo, mudo e inmutable

Mientras que nuestros sentidos aferrados

y callados

Acarician suavemente las fraguas infinitas de lujuria

Que se enardecen en nuestra piel...


Dulce cabello de ángel colgado en el inmenso cielo,

Deja que tu luna se pose sobre tus pechos

Evidenciando las ganas de tenerte,

Intocable epifanía de tu divina esencia, verdugo de mi control,

Desata mi lengua y haz que pierda la razón.

¿Mi lengua? Si…

Posándose en la sabana de tu vientre terso y caliente,

Embriagándome de tu vino que mi calor más enciende.

Recorriendo tú oriente, tú occidente,

Tu norte, tu sur, al sur,

Más al sur lentamente,

Y con un grito perdido en mis manos

Hiere las sábanas con tus uñas,

Y gime como loca,

Muerde mi anular,

Dilata tus pupilas,

Sofócame en tu mar,

Que pronto quiero desbocarme

En tus entrañas sin avisar.


Morder tu cuello y escuchar la canción desaforada de tu corazón.

Sentir tus piernas estrangulando mi espalda,

 Para luego alzar vuelo dejando que tu inocencia observe desde el espejo,

Como aquella niña de ojos tristes y callados se pierde en su propia endorfina.

Tócame, siénteme,

Déjame besarte como un animal hambriento

Y someterme a ese manjar que me ofrece tu cuello,

Y decirte al oído tímidas palabras como si fuera un niño

Y sentir tus caderas como si te hubieras enloquecido.

Ven, acércate mucho más,

Déjame ver tus desorbitados ojos como se esconden en tu sonrisa,

Dibuja en mi rostro con tus labios que el tiempo no existe,

Que mi tiempo contigo no ha terminado.


Y me hundo en tus senos, encendiéndome con tu calor,

Y posees mi alma desquiciada de tu ser,

Y escribes con tus jadeos poemas que no quieren terminar,

Y las estrellas y la luna y el cosmos y tú y yo

Quieren ser por un eterno instante

 Uno con el todo y con la nada.


Y esfumarnos con el silencio

Y debajo de tu ombligo se desata un caos

Que desgarra abruptamente mi cuerpo.

Uno, dos, tres contracciones se desatan súbitamente

Anunciando el alba del portal de tus sueños.


Como hojas secas resbalas sobre mi pecho

Y una canción de cuna susurro en tu pequeño lecho.

Esta cama no está muerta,

Esta cama está más que viva,

Te siento toda, te siento mía,

En silencio, en mis brazos,

Soy tu sombra amante mía.


MI CUERPO, MI PATRIA

por LINA MARCELA ALVARADO VÉLEZ


Yace en el suelo este cuerpo mío, estropeado por el dolor,

mi respiración entrecortada por el llanto,

los gritos ahogados en mi garganta,

el trago amargo, la horrible noche.

Mis pies en la tierra, firmes ante la atrocidad,

mi mirada al cielo exigiendo justicia.

Ríos de sangre corren por las calles de mi ser.

Clama mi vientre por mis hijos que en la lucha han dejado sus almas.

Sus voces que aún retumban en nuestros oídos, quieren acallarlas los bárbaros.

Mi cuerpo es mi patria vulnerada por las huellas indolentes de quienes no quieren verla fecunda.

¡Crueles, inhumanos todos!

Revisten de desgracia mi cuerpo férreo,

quieren opacar su brillo con el humear de las balas.

Mi cuerpo impávido brota una vez más de entre las rancias luces de la violencia,

refulge, se alza y vive.

Su desnudez inmaculada es estandarte de esta lucha mía por mi cuerpo, por mi patria.

¡Resistencia!


CUANDO ESTÁS AUSENTE AL ESPACIO TIEMPO

LE SURGE UNA NUEVA DIMENSIÓN: LA SOLEDAD

por JHON FERNANDO CÓRDOBA









Enamorado de la tarde

Fuga de fantasmas

Caricia de ola fría

Estrofa de la noche

Policromía taciturna

Dulzura de crepúsculo

Ternura de agua clara

Besos, sueños, melodías

Girasoles, soles, oles

Van Gogh, el mar, las barcas

Mozart, Beethoven

Todo... todo... todo

Menos verte llorar.


SIN NOMBRE

por ZURY MARIAM LONDOÑO OROZCO*


Nazco de una ofrenda de flores


Y de vez en cuando ellas crecen desde mi cuerpo ya frío, seco.


Apenas si recuerdo su olor o sus colores que son las luces fluorescentes que se encienden fulgorosas


Cada vez que algún ser vivo con memoria me deja un ramo o, aunque sea una en mi silente tumba.


Cuando corría entre las calles del mercado entregando flores a mi gente


Me llamaban la niña de las flores

Porque a mi parecer era regalar felicidad


¡Ellas son perfectas! Las flores;

Tienen sublimes formas

Aromas peculiares


Terciopelo al tacto.

 

Ahora yo soy su jardín, su semilla, su riego


Ellas salen por las cuencas de mis ojos que las admiraban


Por mis fosas que las olfateaban


Y por mi boca que las sonreía y aclamaba cada primavera.


*Una joven oriunda de Santa Rosa de cabal. Apasionada por la escritura, empíricamente lleva una trayectoria de diez años creando poesía y cuento.

Ha participado en el taller de escritura creativa Amilkar-U. En el proceso del taller fue publicado uno de sus cuentos en la antología Relata a nivel nacional.

También ha sido publicada en el periódico local.

Parte de su recorrido ha sido declamar sus escritos en recitales de poesía y tertulias locales.




VIDEOS




DECLAMACIÓN (Poemas)

por DEYVI GUTIÉRREZ




DECLAMACIÓN (Poemas)

por JHON HAROLD GIRALDO GUTIERREZ




MUERTOS ESCULPIDOS EN LA PAZ NEGADA (Poema)

por JHON JAIRO SALINAS




GIRA, RIMAS, RITMOS Y SEÑAS (Documental)

por MC TIAN



"TU CAMBIARAS" (Homenaje a Nino Bravo)

por JUAN DIEGO LAVERDE HOYOS





CUENTOS, ENSAYOS & PROSA POÉTICA




FLORES PARA MARÍA

por ALEIDA TABARES MONTES


Todo se mezcla, el vino y la luz, el cáliz y  la sombra, aquella tarde de lectura de “tachones de hojas al margen” de María Andrea Gómez Gómez bajo la arboleda de la complicidad. Una invitación de su querida madre, Soledad, – que significa la edad del sol –  será por eso mi fascinación por este nombre, fue el pretexto perfecto, para huir del frenesí consumista y el ruido de los cañones que parecen anuncios de guerra y no de celebración,  e ir al encuentro de estos clamorosos relatos autobiográficos. Leo en voz alta, en un acto espontáneo, performativo. Debo editar algunas palabras, en la marcha, demasiado fuertes para quien, acaso presiente hallarse en un juicio sobre su papel en la crianza, pero que frente a tanta fuerza narrativa, tejida con un lenguaje deslumbrante e irónico se fue tornando en una escucha conmovedora y vibrante.


Una experiencia abismal, donde la pequeña hija fabrica escondrijos y fugas desde los armarios, baila el vals de sus fantasías en un salón de muebles forrados de seda carmesí y figuras de cristal. El jardín de su abuela con enredaderas púrpuras y alheñas, hierbas que se balancean olorosas con sus enigmas, que la cautivan y le despiertan toda su atención.  La escuela y su jauría de desatinos y pequeñas prisiones. Un grito desbordado, vaciamientos del inconsciente, una niña pidiendo auxilio ante la sordera de los adultos. Una adolescente acosada queriendo ser amada, contenida. El agua, la danza, el arte, la abraza, la serena, hasta devenir en una   “Sirena que canta silenciosa su propia canción, sirena que danza en sus propias aguas y prende de sus ritmos fluidos al latido del tambor de su vientre, sirena que duerme su propio sueño mojado bajo la luna de una playa solitaria y desconocida donde camina una niña africana,  Khamaini, que susurra dulcemente “sálvate, sálvate”.


“Tachones de hojas al margen” tiene ese embrujo de seguir en habitancia,  tal vez porque nos pone a mirar con nuestros ojos fijos sobre nuestra propia infancia el mundo a veces extraño y absurdo de los mayores, y a flotar en esas aguas turbulentas de adolescente; pero a la vez exaltar la pasión por escribir, llenar cuadernos para comprender nuestros naufragios, el llanto y el crujido de las cicatrices, para decantar las emociones que nos sacuden y alteran, permitiéndonos nutrir y transformar nuestra energía creativa y reescribir el destino.


LOS LIBROS SIGUEN VIVOS

por UMBERTO SENEGAL


CARLOS ARIEL CASTRO GIL

Briznas de neblina

Haikus

Seusba Editorial

Concepto de cubierta y diseño:

Anid Jocabed 

Fotografía del autor:

Gérard Debode 

Fotografías internas:

Gérard Debode

 Carátula:

Anid Jocabed

 Primera edición, noviembre de 2025

Calarcá, Quindío

88 páginas


El perseverante trayecto literario del calarqueño Castro Gil, estudiando y leyendo, difundiendo el haiku quindiano, colombiano e internacional como pocos escritores lo han hecho en nuestra región cafetera, con excepciones honrosas de los poetas Carlos Alberto Agudelo Arcila, Carlos Alberto Castrillón y Carlos Alberto Villegas, comenzó en Tuluá, abril 1991, donde Carlos Ariel laboraba 34 años atrás, con la publicación de su bien diseñado plegable Universos. Impreso en Calarcá por Ediciones Kanora, también incluía tankas de autores japoneses. Y microrrelatos de narradores de diferentes partes del mundo.


Continuando su actividad literaria, en enero-febrero de 1992, junto con su hermana María del Rosario Castro Gil, edita el primer número del plegable Calarcá Literaria que, hoy por hoy, elegantemente diseñado por Francisco López Quintero, en 2025 sigue vigente, siendo  la única publicación física periódica que con su formato y contenido circula en nuestro departamento dedicada por completo a divulgar la poesía y el microrrelato. Tímido y discreto, solo ahora se decide a compartir una amplia y selecta muestra de haikus que escribía y conservaba para sí mismo. Briznas de neblina surge de sus permanentes lecturas de haiku clásico japonés y haiku occidental, no ceñidos siempre a la tradicional norma 5-7-5, y de su contemplación del paisaje calarqueño, la vida cotidiana, la fauna y flora de nuestro esplendoroso Quindío. 


El maestro de zen soto, Taisen Deshimaru, escribió que “el tiempo no es una línea, sino una serie de puntos en el ahora”,y cuando alguien escribe haiku según viene haciéndolo Castro Gil, es porque está consciente de cada uno de dichos puntos existenciales en su vida. En su presente. Cada haiku suyo es un punto poético firme. Y en este punto temporal resaltado por Deshimaru, Carlos Ariel concentra su estética, su poética y su forma de percibir y describir el mundo:


de lejos

la cima del yarumo

es copo de nieve


Una literaria serie de puntos poéticos, de contemplación interna y externa, hechos poemas en la página. Puntos seguidos en su recatado trasegar por el pueblo. Puntos justos, de disidente métrica, los haikus aquí agrupados proporcionan a la historia literaria quindiana otro libro más de tal forma poética oriental haiku que enriquece nuestra variada poesía. Preciso y sencillo punto, este libro, en el ahora. Escritos en diferentes períodos de su vida, nunca tuvo prisa por publicarlos. Con nadie los compartía. 


Cuando en 2023 decidió darme a conocer varios de ellos, vi en estos breves destellos de sensibilidad los tres versos representativos del haiku que florecían, perfumaban y palpitaban escuetos desde las estrofas con cuerpo y espíritu de auténtico haiku. Con este volumen, el sello independiente Seusba Editorial, de la poeta y editora calarqueña Anid Jocabed, inicia en su empresa la publicación de haiku quindiano y colombiano. 


la heliconia

embellece el plumaje

del colibrí


Cada haiku de estos donde el haiyin calarqueño no constriñe a la métrica japonesa ortodoxa sus fascinaciones con el mundo que le rodea, adoptando elementos naturales del haiku en el fondo de sus palabras; desde sus estéticas miradas al mundo y a las circunstancias cotidianas, es leve y segura pincelada visual del poeta quien sin estridencias intelectuales, con exceso de humildad literaria -por fortuna superada en este libro- ha escrito sus haikus y decide compartirlos con quienes conocen tal género. O con cuantos nunca han escuchado nada sobre dicha forma poética de origen japonés y la descubrirán entre estos bellos ejemplos. 


graciosa visitante

corretea por el maizal

ardilla andina


No son muchos los escritores regionales que han publicado libros completos con haiku en nuestra región. Tal género se encuentra con haikus dispersos y poco numerosos, en algunos libros de poesía quindiana. Junto a poemas extensos, los encontramos en libros de Juan Aurelio García, Bernardo Pareja, Daniel Moreno, Rubén Darío Flórez, Alfonso Osorio, Carlos Alberto Villegas, Carlos Alberto Agudelo Arcila y José Adán Zamora. 


Jorge Iván García, estudioso y difusor de la obra de J. Krishnamurti desde cuarenta años atrás, es uno de los poetas quindianos cuyos haikus, inéditos en alto porcentaje, son frutos literarios de alta expresión poética zen. Admirable combinación entre la esencia y forma del haiku tradicional japonés y el espíritu cordillerano de nuestra comarca, cada haiku de Carlos Ariel destila instantes detenidos como si consciente de la fugacidad del tiempo deseara guardar en pocas sílabas el murmullo de los cafetales, el vuelo de un colibrí o el canto de las golondrinas o las lechuzas. O el maullido de un gato. 


Cuanto en Japón fue para los haiyines el canto de la cigarra o la nieve sobre una estatua de Buda, en los haikus del calarqueño se transforma en canto de turpial, en neblina sobre las montañas o luna llena surgiendo entre platanales. Briznas de neblina manifiesta la sensibilidad estética del autor. La disciplina con que asume la cimentación formal de cada haiku. He asistido, con sorpresa, al autorrefinamiento estructural y temático continuo e infatigable de Carlos con sus haikus buscando encontrar la palabra precisa, o el silencio correcto, el sustantivo justo con los cuales plasmar en cada una de estas estrofas aquello percibido como expresión visual del poema. 


Su escucha atenta y amorosa del entorno calarqueño, por ejemplo, sin pretender exotismos ni someterse a la ortodoxa estructura clásica, que tampoco siguen numerosos maestros del género en Japón u otros lugares del mundo, se mantiene fiel al rasgo esencial del haiku: captar lo efímero y volverlo atemporal en imágenes precisas. Sin poseer Castro Gil una formación zen tras de su producción poética, en estos preciosos y naturales poemas encontramos lo bello y tranquilo, no de lo grandilocuente sino de lo simple. Lo afirman numerosos teóricos del género: “Un haiku no describe, muestra. No reflexiona: deja que la imagen respire sola”.


R. H. Blyth, notable estudioso y traductor de haiku, escribió: “Haikú is simply what is happening in this place, at this moment”. El haiku es simplemente lo que está ocurriendo, aquí y ahora. Y ese aquí y ahora es, en este caso y en los poemas de este libro, Calarcá. Lugar apacible entre montañas de brumas mañaneras y tardes llenas de café. Ciudad sobre letras donde la cotidianidad no es anécdota, es universo en miniatura. El canto del gallo, el susurro del guadual, todo convive en estos haikus con la naturalidad de quien observa sin juzgar, sin poner al yo en el centro, sino al mundo. 


Castro Gil logra algo difícil: no imita al haiku japonés. Lo encarna en nuestro propio territorio. Como si Bashō hubiese descendido de su camino al norte y cruzando océanos se hubiese sentado un momento en una carretera rural quindiana, al borde de un cafetal, o un platanal calarqueño para escribir en silencio. Para caminar al lado del poeta calarqueño. Sin decirle nada. Solo observándolo. Estos haikus, escritos en Calarcá, demuestran que tal forma poética no pertenece solo a Japón, sino que es una forma universal de mirar y señalar con pocas palabras, en tres versos lo más cortos posible, aquello que todos viven y ven a diario y sin embargo nunca se detienen a celebrar como maneras de sentir la vida y el mundo. 


Esta mirada atenta, sencilla, amorosa, es la que resplandece aquí como primera luz sobre los cafetales, sobre los naranjos en cosecha, sobre las brillantes hojas de los platanales facilitándonos como lectores profunda concentración en la experiencia y conectándonos con la realidad. Un libro de haiku quindiano para comprobar con sus poemas que Basho no se equivocó cuando dijo que “el haiku es el camino para penetrar en la vida de las cosas y conectarse con ellas”.


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