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Atril literario. Invitado: HUGO POSADA

Actualizado: 31 jul

CANTAR!

por VICTORIA MERCEDES RAMÍREZ RIVERA


Y grito,

porque la voz

es parte del alma,

lleva fuerza, ritmo.

Es un canto espontáneo,

sólo disfruta

quien está a mi lado,

mi voz se impregna

de lo que siento,

cobra fuerza,

expresa cuanto mi alma percibe.

Un grito

es símbolo de vida,

dicha, placer,

muy pocos

lo pueden conocer,

mi ser sale sin razón

y mi alma,

es quien domina mi voz.


RECUERDOS DE MI PADRE

por JORGE ANTONIO SANTACRUZ GÓMEZ


A veces quedo mirando

la inmensidad del mar

queriendo descubrír,

la fortaleza, espíritu

batallador y abnegado

de mi padre.

A veces lo veo pensativo

queriendo ver el pasado

oh, tratando de solucionar

el gran poder de la suerte.

Le miro cansado fatigado,

lleno de esperanzas

no resueltas,

tus amplios hombros,

se fortalecen en sus espaldas robustas,

llenas de energía.


Creo que le faltó tiempo,

su entrega fue completa,

doy bendiciones a Dios,

por haberme entregado,

un progenitor firme,

convencido de la

responsabilidad.

El amor a su familia

sus manos toscas,

llenas de callos, sucias,

así están, con el único propósito de que las mías,

estén limpias y tersas,

no harén el destino.

La fortaleza el esfuerzo

y la entrega, emanan profundamente de su alma,

la vida es una constante lucha,

levanta siempre la mirada.

confiando en las enseñanzas,

dispuesto a cada momento,

dar la mano leal y amiga;

Descifras las tristeza de tus hijos,

ante los errores te muestras comprensivo,

demostrando valor ante las adversidades.


Es tu bello coraje ángel guardián,

sabio hombre de agigantada sonrisa,

fiel custodio del honor,

la sencillez y la palabra.


A Dios y al cielo le pido

le cuide sus pasos,

siempre estoy orgulloso de llevar su sangre, y amor,

mi viejo, mi amigo y mi padre.


LA MIRADA HACIA LA ESQUINA DE LA PUERTA

por MÓNICA LUCÍA SUÁREZ BELTRÁN


El sonido que trae el viento al mover la puerta

se escurre lentamente por el torso.

No solo lleva consigo las voces cansadas de la ciudad,

sino el crujir extraño del tiempo.

.

Nace la pregunta:

¿la puerta sirve

para entrar o

para salir?


Cuando la mirada se recuesta en ella,

el cuerpo siente el vaivén del movimiento.

Espera entonces que su vértigo suave

dé una respuesta.


La puerta se vuelve

como un umbral

que incita a los ojos

para ser sus guardas.


Está dentro y fuera del cuarto

como un péndulo lento

pegado a la puerta,

confundido,

en la ambivalencia que trae

el irse

o devolverse.


LOS AMIGOS

por HERNÁN MALLAMA ROUX


Y esta cosa rara que son los amigos, 

esa particular tendencia por lo fútil 

por lo profano, por lo incierto, 

por las carcajadas rebosantes de vino, 

por la complicidad del café frío 

y el hambre reciente, 

por las calles atiborradas 

de interrogantes que deambulan 

como pueblerinos bostezos. 

.Y esta cosa inverosímil 

que son los amigos, 

que aunque la distancia  se extienda

como un indomable hilo de tierra quebrada  

nos mantienen el corazón poblado

de diminutas primaveras.


LA CORDURA

por ESPERANZA RAMOS YAÑEZ


Hoy tengo que dejar volar la cordura,

Y enloquecer de pasión en ti,

Soltar mi cabello al aire,

Dejar mi cuerpo desnudo

Como un lienzo,

Para que plasmes

En él, emociones;

Para que pintes

De mil colores tus sueños…

Hoy tengo que dejar volar la cordura,

Desafiar el tiempo

Desafiar los espacios,

Desafiar mi alma

Desafiar orgullos y preceptos


Hoy dejé volar mi cordura

Me entregué a ti, por completo

Unifiqué nuestras almas

Saboreé tus besos,

Mordí tus labios

Y degusté tu cuerpo.


Hoy dejé volar mi cordura

Y la locura fue mi argumento,

Para seguirte amando

Hoy…como en todos los tiempos


Hoy dejé volar mi cordura

Y el placer me arrulló

Por completo


UN CUENTO DE VERDAD

por HELENA RESTREPO




El hada madrina me concedió un deseo.

Bailé con un príncipe toda la noche

y el encantamiento duró hasta las 3:30 am.

Corrí hasta el carruaje-taxi

—que estaba por dejarme—

y no se me cayó ningún zapatico de cristal.

(A propósito, mis pies son grandes

y a mi dedo gordo le falta la uña).

A cambio de la zapatilla, le dejé mi libro,

que da cuenta

de todos los zapatos que me he puesto.

Sueño que, ya que mi hada hizo lo suyo,

el libro consiga algún encantamiento.

Lleva pistas de cómo encontrarme.


VERSOS POR COLOMBIA

por JHON JAIRO SALINAS


¡Colombia,

vivo expectante de ti!

¡Eres un canto desnudo!

¡Tus mares son

ojos del deseo!


Colombia, sabor a borojó,

labios de viche,

dientes de coco.

Olor a anís,

olor a menta y canela,

traes la

cumbia ¡en tabaco y ron!


Colombia…

¡Eres un danzón!

tiples y guitarras,

sonoridad en guabinas,

bambucos de pasión...

También la palpamos

 en las manos

 prodigiosas de sus

artesanos y artesanas...

 Son moldes estampados

en el barro y en la

arcilla de la Paz...

 

Danzas

en la tulpa de gaiteros,

en el joropo llanero,

en el mapalé

de bailes morenos...


¡Amada Colombia!

… mi garganta...

¡canta tu himno!

¡En mi pecho llevo

tu escudo!

¡Con mi mano empuño

 la bandera!

¡Al, extraño le regalo

 su catleya!

 

 ¡En tu selva

 esplendorosa

 y magestuosa

llevas amor bajo

 los astros!

Sus rios caudalosos

Son arrullo armonioso...


La Colombia Andina

 la sentimos en la

cosmogonía de su

 pueblo amerindio,

en el rugir del Jaguar,

...En la majestad de

  arayanes y ocobos...


Colombia: Eres susurro

de guaduales...

Tus palmas cosquillean

 las estrellas.

Sentimos el aleteo

de tus monarcas

mariposas amarillas.


Ah, también sentimos

 el viento suave

 de su litoral,

su cóndor abriendo alas

en aleteo circunstancial...


 Eres esencia

y aroma de Café.

"Tu traje primaveral

cantando mueve la brisa.

¡Como fulge tu sonrisa

entre el verde cafetal!"


Colombia… ¡Eres hechizo!

¡Te vistes en traje

azul montañero!

Sus cordilleras alumbran

Con ojos esmeraldinos…

tus lagunas

son puertas del hechizo

dorado.


Mí Colombia

es beso de gloria,

risa de patria,

y verso de sabana.

Y en tu mar celeste,

riego la paz.


Colombia… te agradezco

poder contemplar

tus flores y rutilantes aves...

son Conjunto sinfónico de amor...


Te enseñoreas

con tu río Magdalena,

volando en aura

con olor a bosque…

Sobre su cristalina corriente

el pescador de lucero

 lleno de ilusión

y alegría,

tira la atarraya...


Tus colores tornasolados

son esencia de ternura

y candor.


Colombia te damos gracias

por el hermoso valle,

por la nieve virgen

de tus páramos;

por la arena blanca

de tus playas,

y el suave viento

que nos invita a amar...


Colombia, te escuchamos

en acordeones de poetas juglares,

volando por el universo

con un gentil verso vallenato.


Colombia estás en el maíz

de los caribes,

en la resistencia de los pijaos,

en los ponchos y sombreros

de los campesinos sublevados...


 Eres rostro

nubil de la amerindia.

Tu bailas, cantas y danzas

entre selvas y desiertos...


¡Tus llanuras

 se pintan de sol!

¡Colombia, te regalo una flor!

¡Eres un canto de amor!


MEMORIAS

por ALEXÁNDER GRANADA RESTREPO, "MATU SALEM"


En el Libro de las Memorias

de los que piensan

en el Nombre del señor,

se halló este escrito:

No prosperará la lagartija,

si las hormigas no pasan por su lado.

No prosperarán las moscas, si el mundo deja de querer ser corrompido.


Y más adelante, en el capítulo de los enamorados, en buena grafía, decía:

Gracias a las obedientes moscas, pude conocer lo putrefacto que tenías el corazón.


Entonces, te perdono ¡ arrodíllate !

teme e invoca el

Santísimo Nombre del Señor; s

u presencia bastará para que seamos limpios

como perlas, y podamos amarnos y ser uno.


AÚN NO AMANECE

por VALERIA MENDOZA MURILLO*


Las confesiones más fuertes se hacen de noche y aquí estoy, contenida dentro, atada y unida a ella.


Y hay un lápiz impaciente moviendo la cabeza,

y está allí, sobre mi mesa, un papel que ya cansado y harto me dice: "Valeria, pare ya".

Pero yo no le oigo,

y me río de él,

y lamento también, el porvenir de sus semejantes.


A mitad de esta noche, donde a falta de la luna se cola más la negritud, donde a falta del sol se me helan los pies, escribo sobre usted;

escribo del presente, del ahora, de lo que somos y seguiremos siendo,

de los hilos flacos de su sangre que engordan y alimentan a los míos,

escribo, de la humedad de su boca zambullida en la mía, antes seca…


El amor hace a la gente mañosa y les prolonga la paciencia, entendiendo así porque he de soportarle tanto.


Escribo de su padre y su madre, de sus manos y sus pies, de lo que es y lo que no es, de lo que le llena y sus insuficiencias, de las cosas que me dijo y hasta de las cosas que calló.


Escribo sobre su palabra suave y melodiosa, tatuada en el viento, imperceptible, pero impregnada en mí, perpetua y permanentemente.


Escribo de un nosotros, fundido, haciéndonos uno.


Escribo, solo escribo de lo tanto que le amo a usted junto a todas sus cosas raras.


Y si me pregunta si son honestas mis palabras,

si tiene duda alguna de lo cristalina de mi lengua,

mire a través y dígame de lo claro o turbio que ve.

Y recuérdelo amor mío;

las confesiones más fuertes se hacen de noche,

y aquí,

aquí aún no amanece.


SUSPENDIDA

por YANINA CERIANI (ARGENTINA)


En el imaginario colectivo

me vuelvo una y otra vez hacia adentro,

burlándome de mí misma,

reciclando las migajas,

asintiendo que ya nada existe,

suprimiendo las heridas,

oprimiendo los dolores.

Y me arrastro a la melancolía,

vagando en los estándares

que han manchado mi honor,

porque nadie se regodea en el abismo

ni en la mínima línea delgada

entre estar y dejar de ser.

Pero en esta vida

me sostengo y me inhibo

al efímero precipicio

que me invita a caer,

pero ya nada tiene validez

cuando estoy suspendida

ni la mínima certeza

de que un día levare


NAKBA

“Los reclamos de la memoria” (1948)

por HUGO POSADA SÁNCHEZ* 


Una gema abandonada,

pero con fe y esperanza,

donde comenzó la historia

junto a la leyenda viva,

de aquel que nació entre pajas,

y predicó que el amor

era más que las palabras.

 

Son campos en labrantía

con pozos en sus entrañas,

son tierras raras que nutren

clanes que sudan y claman,

porque llegue la cosecha

y la familia se encuentre,

festejando en una mesa;

no a los pies de una mortaja.

 

Sin embargo, la codicia,

ha envidiado desde siempre

sus mares y sus montañas;

ha convertido sus pueblos

en un éxodo de parias;

apilonando cadáveres

donde antes florecían

letras, saberes y danzas.

 

Pueblo noble y aguerrido

que ha hecho del genocidio

un grito de resistencia

y bajo los estallidos

han logrado con ahínco

trascender toda frontera;

haciendo que el mundo viva

la inclemencia de esa guerra.

 

Con la sangre de los niños

y el llanto de sus familias,

sellaron un vil destino

los proclamados sionistas;

empresarios de la muerte

el soborno, la mentira;

mayoristas de la fe,

mercaderes de injusticias.


*Hugo Posada Sánchez nació en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, Colombia. en diciembre de 1978, donde cursa sus estudios, se vuelve artesano de oficio, todero por supervivencia, fotógrafo aficionado y escritor por naturaleza. Tiene dos obras editadas (2001-2015), ha sido incluido en varias antologías regionales y latinoamericanas de cuento y poesía (2007-2013-2023-2024-2026), fue poeta invitado al festival internacional de poesía “luna de locos” (2011 y 2014), ganador del 1o y 3o puesto en el concurso de poesía “Luis Fernando Vargas Osorio” (2013), del que fue nombrado jurado el año siguiente; publicó varios artículos en la columna de opinión en el periódico el faro, participo con letra y música en el proyecto musical “La última salida del sol” junto a Luis Evelio Giraldo Pantoja en el (2014), participa del recital local de poesía erótica (2014- ).  Actualmente participa en diversos recitales regionales y le apuesta al verso libre; pues le salvó la vida.


MULTIMEDIA



IV CONGRESO INTERNACIONAL DE RIMA JOTABÉ

con la partcipación especial de GERARDO MARÍA GIRALDO PÉREZ



DECLAMACIÓN

por CARLOS ALBERTO RICCHETTI



GRABACIÓN DE VOZ PARA

NUEVO CORTO CINEMATOGRÁFICO

por ALONSO MARULANDA ÁLVAREZ



EN VIVO

por JUAN CARLOS LÓPEZ LEÓN, "JUANCA"



POESÍA ERÓTICA

por EMMA MARULANDA



CUENTOS Y ENSAYOS



RELATO SIN NOMBRE

por ONÉSIMO VÁSQUEZ POSADA


Vivimos por un instante, sólo para caer en el completo olvido y el vacío infinito de tiempo de esta parte de nuestra existencia.


Piensa en lo que han hecho, tras pasar una vida de implacable enemistad, sospecha, odio... ahora están muertos y reducidos a cenizas.


La vida del hombre es una simple duración, un punto en el tiempo, su contenido una corriente de distancia, la composición del cuerpo propensa a la descomposición, el alma un vórtice, la fortuna incalculable y la fama incierta. Las cosas del cuerpo son como un río y las cosas del alma como un sueño de vapor, la vida es una guerra y la fama después de la muerte, solo olvido."


Todo lo existente se desintegra y todo lo creado por la naturaleza está destinado a morir."

La duración de la vida de cada uno es irrelevante, un paso para ver el enorme abismo de tiempo detrás de ti y antes de ti en otro infinito por venir Los deseos conducen a la permanente preocupación y decepción, ya que todo lo que se desea de este mundo es miserable y corrupto.


UN TESTIGO PRESENCIAL RELATA COMO

ASESINARON LOS FACCIOSOS AL INMORTAL GARCÍA LORCA

por UMBERTO SENEGAL


“El documento está fechado en 17 de septiembre de 1937 y pertenece a ABC de Madrid en su etapa republicana. El texto recoge un fragmento de un reportaje de Vicente Vidal Corella en Adelante de Valencia, en el que aparece una conversación con un evadido de Granada. En el fragmento de la conversación el evadido asegura que vivió la muerte de García Lorca:  “Su muerte fue algo que no se me olvidará. Algo tan monstruoso, tan criminal, que no puede nunca borrarse de mi mente”, aseguraba. El evadido expone que Lorca fue cazado a tiros por la Guardia civil. Según este, el poeta había firmado su sentencia de muerte cuando compuso el famoso romance de la Guardia Civil. Además, expone que no fue juzgado por ningún tribunal, como tampoco lo había sido ningún otro de los que asesinaron aquella noche. Las palabras del testigo trasmiten la imagen de un Lorca seguro y sereno, que justo antes de morir pronunció con firmeza unas palabras en defensa de la Libertad. Según narra, estas fueron interrumpidas por un disparo del teniente Medina, al mando del piquete de civiles, que se lanzaron contra el poeta. Lorca, perseguido por una lluvia de balas, cayó a unos cien pasos. Sin embargo, este se levantó sangrando y miró a todos que retrocedieron espantados, a excepción del teniente. Finalmente, el dramaturgo se desplomó y Medina descargó tres cargadores completos en su persona”.

1

Allegro

DESDE LORCA Y SU VALS

“…hay mendigos por los tejados…”

       que nada reclaman a transeúntes corriendo

por andenes y empujándose por las calles.

Mendigos en el aire de los techos,

       que no imploran monedas ni oraciones.

Conocen las respuestas de los mezquinos.

       De quienes nada tienen y simulan tener de sobra,

hasta para mendigos por las esquinas.

Mendigos por los tejados, que prefieren

       encontrarse con gatos mirándolos silenciosos.

A veces con algún gallinazo

       que desciende confiado sobre los hombros,

entregando sus alas para que planeen

       hasta tejados contiguos o lejanos.

Mendigos tan hambreados,

       tan leves de huesos y equipaje,

que aprendieron a flotar sobre las tejas.

Moldean con el humo de las chimeneas,

       arcos iris, cometas, barcos

y en ocasiones algún ángel.

No los llamen para que desciendan

       mintiéndoles que las calles son seguras,

y que el prójimo es bueno,

       y que habrá saludos afectuosos.

No se muestren compasivos

       porque ellos tienen en sus miradas

antiguas monedas de luz de sol y de luna.

Viene Lorca, de amor huido,

       sobre una hoja seca de abedul

que trae el viento, también herido

       de aire frío,

de rama abandonada

      por el ruiseñor que voló malherido.

Viene Lorca, pero no viene solo.

       Ni sangra solo porque detrás suceden

rumoreando todas las abejas

       de la colmena, y cada una detrás

de la hoja de abedul, beben a gotas

       la sangre que de amor huido

irriga Lorca por el aire.

2

Adagio

VENDRÁ FEDERICO

Si Lorca viene oculto entre caracoles rosados…

       ¿con la voz, la boca o la mano de cuál marinero

le convenceremos para que salga

       y siembre, entre el otoño, otro romance?

Si la caracola donde Lorca viaja

       viene rota y vacía, y llega desteñida,

¿buscaremos a Federico sobre puntas marchitas

       de los corales, o jugando con arena

en una playa desolada?

Si Lorca viene sobre una antigua balsa

       de alhelíes, ¿preguntaremos por el jardín

donde cultivan esas flores,

       o perfumaremos nuestros dedos,

estrujando hojas de eucalipto

       y romero para darle la bienvenida?

Si encalla en la playa,

       -y la espuma no calla-

un bote tallado en ébano

       que en su transparente quilla

tiene bordados los ojos de Penélope,

       y nadie viaja en este, solo el libro

Poeta en Nueva York,

       ¿la emprenderemos a gritos

contra las olas, o abrimos el libro

       y leemos poemas al azar?

En voz alta, el Pequeño vals vienés.

Si Lorca viene por el mar,

       cualquier mar de consonantes

que se dejen rimar,

       sabremos que es él.

Aunque venga herido de amores huidos,

       alzando sus brazos y tocando castañuelas

con ostras húmedas.

Si Federico decide llegar

       muerto, como acostumbra vivir

desde lo sucedido en Granada,

       ¿le amortajamos con hilos de seda azul

o con retazos de algas?

Miremos bien estas bandadas de gaviotas.

Si traen atados sus picos

       con alambre, y sin embargo en su aleteo

escuchamos música de romances,

       o algún comienzo de elegía,

es porque alguien, algo o alguno,

       se lleva a Federico empujándolo por la espalda.

Si Lorca no llega, por favor,

       no lloren sobre el mar para no salar

más el agua, ni aumentar

       lo que nos queda del mar.

3

Scherzo

LA METÁFORA PARA RESUCITAR A LORCA

Para que regrese a cualquier hora

       del día, mas no a la madrugada,

       a la madrugada no

y lo más lejos posible de olivares que lo recuerdan

       descubriendo con extrañeza a su muerte;

y tampoco a las cinco,

       porque toda esta hora con sus sesenta minutos o siglos

le pertenece a Ignacio Sánchez Mejía,

alguno de los millares de poetas

       que entonamos su nombre,

que exclamamos Federico

       para sentirnos menos solos,

o más solos,

       o solo solos a la sombra de sus poemas,

tendrá que escudriñar y encontrar

       la literal metáfora escrita

       por Lorca que contiene la virtud

       de revivirlo.

Si Lázaro resucitó sin necesidad

       de una hermosa frase,

no sé si también los demás poetas,

       pero Federico necesita de una metáfora

que ya está escrita y escondida

       entre alguno de sus poemas.

Lorca debe resucitar cuando alguien

       pronuncie una de sus metáforas

con el mismo tono que empleó Jesús

       para revivir a su amigo Lázaro.

Volverá vivo y dispuesto a más poemas.

Se levantará tan nuevo y tan vivo.

       Sin balas en el cuerpo.

       Sin resentimientos.

Preguntará amoroso si llegó

       Eduardo Rodríguez Valdivieso

disfrazado de Pierrot.

       Solo con escuchar esa escondida metáfora

escrita para adelantarse a la llamada del juicio final,

       Lorca resucitará sonriendo.

Preguntará cuántas palomas de pluma o escarcha

       sobrevolaron

su extensa noche de 87 años,

       de 87 agostos y un olivo sin hojas.

Y todos los olivos de España aun sollozando.

Así resucitado, Federico soñará la luna

       y la llamará sol

       o al sol le encontrará menguantes

para darles cuerpo de luna,

       si alguien de verdad poeta,

       redentor de los poemas

       que aquella madrugada le silenciaron

a Federico en Granada,

       encuentra la metáfora precisa

       que está por ahí

       entre sus poemas

esperando que lo encuentren y pronuncien

       para resucitarlo

y que traiga en sus ojos y sus pasos

       la dirección de la muerte a la vida

       que Lázaro debió darle.

Lo sé con certeza.

       Existe el verso que puede traérnoslo completo.

Sin agujeros en el cuerpo, sin tierra en las manos,

       Sin rabia

       sin odio,

       solo asombrado

de que los días sigan teniendo 24 horas

       y se llamen igual.

Hay que tener fe en la poesía,

       hay que tener fe en los poemas de Lorca,

       hay que creer en la vida

a pesar de los soldados disparando.

Si alguien aprende a pronunciar

       algunas de sus metáforas, no con los ritmos

que se escuchan sino con las melodías

       que ocultan, Federico regresará el mismo de siempre

 para escribir los poemas

       que siguieron floreciéndole silenciosos

en la muerte.

Propongo entonces iniciar el rito.

       Pronunciar cada uno en su alcoba los versos

que más lo conmuevan.

Susurrarlos o gritarlos para que donde

       Lorca esté,

los escuche y encuentre el que ilumine

      su camino desde la muerte a la vida.

¿Y si fuera esta la metáfora para resucitarlo?

       “los escarabajos borrachos de anís

       olvidaban el musgo de las aldeas”.

¿Y si fuera esta?

       “el leñador no sabe cuándo expiran

       los clamorosos árboles que corta”.

Cada día que transcurre por sus poemas

       tengo la certeza

de poder encontrar la metáfora que lo invitará

       a regresar de cuerpo completo.

Porque también podría ser esta:

       “te afilabas para los breves

       sueños indecisos”.

Pero si busco la metáfora que te resucite

       solo en Poeta en Nueva York

y tal vez germina, semilla entre cemento,

       quebrada pluma de canario herido

en alguno otro de tus libros, Federico,

       ¿entonces qué?

       ¿Y qué si no están aquí?

       ¿Y qué si deba decírselo en otro idioma?

       ¿Y qué si no entiendo su significado?

       ¿Y qué si Lorca respeta seguir muerto?

       Entonces qué, ¿renuncio a la poesía?

“Para buscar mi infancia, ¡Dios mío!, comí limones estrujados,

       establos, periódicos marchitos”.

4

Rondó

EL ÚLTIMO VALS DE LORCA

Anoche, entre mis sueños lúcidos regresó Federico.

        Sin prisa esta vez.

        Caminaba en zigzag por un angosto

andén de cobre oscuro

        y pétalos naranjas.

Detrás, a prudente distancia,

        le seguían los dos últimos   

        perros que tuve.

Mahón, el más noble de todos, ladraba suave,

       coreando

       versos inconclusos del poeta.

Mahón leyó a Lorca con mis ojos.

Federico se detuvo junto al herrumbroso farol

       iluminándose y apagándose en clave Morse,

con melancolías, y rosadas saudades

       y frases de amor

       que solo él descifraba.

Igual de mustias con luz o sin ella.

“Fedérico”, le dije,

Fedérico con acentuada tilde en la segunda e.

       Brazada de azucenas azules,

un acento que todavía cargo

       en el verde crepúsculo de mi vida

donde Lorca, Rumi y Khayyam se toman de las manos

      asegurándome que nada es distinto

cuando los versos explican el destino de los hombres.

Esdrújula inolvidable con que pronunciaba

       su nombre cuando yo era un niño de ocho años.

Sin conocer detalles del asesinato de Lorca,

       machacando los versos del poeta colombiano

Julio Vanegas Garavito en su libro

      Hombres que trabajan en la noche,

yo decía: “Fedérico está vivo,

       Fedérico no ha muerto”,

Y Humberto Jaramillo Ángel,

       mi padre, quien nunca puso lazos,

verjas ni fronteras a mis palabras

       ni a mis primeros versos de niño de ocho años,

sonreía y me decía: “no se dice así,

        se dice fe-de-ri-co,

        fe-de-ri-co,

y al día siguiente me trajo un libro con poemas de Federico.

En mi sueño, Federico tenía cabeza

       de niño rubio con mejillas ensangrentadas.

Federico depositaba granadas maduras

       sobre una piedra con musgo.

Yo tenía muchas noches sin llorar

       en sueños.

Le dije, es agua salada, Federico,

       hielo derretido.

En el patio de mi casa llueve sin descanso

       desde cuando escuché, musicalizado,

tu Pequeño vals vienés.

“No soy Fedérico ni Federico”, dijo,

       sumergiendo sus manos entre la luz del farol.

 Cuando lo afirmó, mis perros huyeron aullando.

Quiero que siga siendo sueño. No fantasía,

       porque el sueño desaparece cuando despierto.

Pero la fantasía me acosa dormido

       o despierto.

Federico taja otra roja granada que conserva

       en su mano, extrae sus semillas húmedas

       y las arroja sobre el techo de mi casa.

Escribe cuanto cada una de ellas

        te relatará, me exige Federico.

¿Pero quién se llevó mi lápiz?

       ¿pero quién rasgó

la única hoja de papel que tenía en el sueño?

       ¿pero quién destrozó mis libros?

Dijo el poeta Gabriel Celaya, “Federico se reía.

       No veía nada detrás.

Se reía como de una buena broma.

Pero esa risa, esa confianza

       en que el hombre es siempre humano,

       ese creer que un amigo, fascista o no,

es un amigo, le costó la muerte.

       Porque fueron unos amigos,

amigos que él contaba entre sus mejores,

       quienes en el último momento resultaron ser

      ante todo, y sobre todo fascistas”.


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