Atril literario. Invitado: HUGO POSADA
- Arcón Cultural

- 29 jul
- 15 min de lectura
Actualizado: 31 jul
CANTAR!
por VICTORIA MERCEDES RAMÍREZ RIVERA

Y grito,
porque la voz
es parte del alma,
lleva fuerza, ritmo.
Es un canto espontáneo,
sólo disfruta
quien está a mi lado,
mi voz se impregna
de lo que siento,
cobra fuerza,
expresa cuanto mi alma percibe.
Un grito
es símbolo de vida,
dicha, placer,
muy pocos
lo pueden conocer,
mi ser sale sin razón
y mi alma,
es quien domina mi voz.
RECUERDOS DE MI PADRE
por JORGE ANTONIO SANTACRUZ GÓMEZ

A veces quedo mirando
la inmensidad del mar
queriendo descubrír,
la fortaleza, espíritu
batallador y abnegado
de mi padre.
A veces lo veo pensativo
queriendo ver el pasado
oh, tratando de solucionar
el gran poder de la suerte.
Le miro cansado fatigado,
lleno de esperanzas
no resueltas,
tus amplios hombros,
se fortalecen en sus espaldas robustas,
llenas de energía.
Creo que le faltó tiempo,
su entrega fue completa,
doy bendiciones a Dios,
por haberme entregado,
un progenitor firme,
convencido de la
responsabilidad.
El amor a su familia
sus manos toscas,
llenas de callos, sucias,
así están, con el único propósito de que las mías,
estén limpias y tersas,
no harén el destino.
La fortaleza el esfuerzo
y la entrega, emanan profundamente de su alma,
la vida es una constante lucha,
levanta siempre la mirada.
confiando en las enseñanzas,
dispuesto a cada momento,
dar la mano leal y amiga;
Descifras las tristeza de tus hijos,
ante los errores te muestras comprensivo,
demostrando valor ante las adversidades.
Es tu bello coraje ángel guardián,
sabio hombre de agigantada sonrisa,
fiel custodio del honor,
la sencillez y la palabra.
A Dios y al cielo le pido
le cuide sus pasos,
siempre estoy orgulloso de llevar su sangre, y amor,
mi viejo, mi amigo y mi padre.
LA MIRADA HACIA LA ESQUINA DE LA PUERTA
por MÓNICA LUCÍA SUÁREZ BELTRÁN

El sonido que trae el viento al mover la puerta
se escurre lentamente por el torso.
No solo lleva consigo las voces cansadas de la ciudad,
sino el crujir extraño del tiempo.
.
Nace la pregunta:
¿la puerta sirve
para entrar o
para salir?
Cuando la mirada se recuesta en ella,
el cuerpo siente el vaivén del movimiento.
Espera entonces que su vértigo suave
dé una respuesta.
La puerta se vuelve
como un umbral
que incita a los ojos
para ser sus guardas.
Está dentro y fuera del cuarto
como un péndulo lento
pegado a la puerta,
confundido,
en la ambivalencia que trae
el irse
o devolverse.
LOS AMIGOS
por HERNÁN MALLAMA ROUX

Y esta cosa rara que son los amigos,
esa particular tendencia por lo fútil
por lo profano, por lo incierto,
por las carcajadas rebosantes de vino,
por la complicidad del café frío
y el hambre reciente,
por las calles atiborradas
de interrogantes que deambulan
como pueblerinos bostezos.
.Y esta cosa inverosímil
que son los amigos,
que aunque la distancia se extienda
como un indomable hilo de tierra quebrada
nos mantienen el corazón poblado
de diminutas primaveras.
LA CORDURA
por ESPERANZA RAMOS YAÑEZ

Hoy tengo que dejar volar la cordura,
Y enloquecer de pasión en ti,
Soltar mi cabello al aire,
Dejar mi cuerpo desnudo
Como un lienzo,
Para que plasmes
En él, emociones;
Para que pintes
De mil colores tus sueños…
Hoy tengo que dejar volar la cordura,
Desafiar el tiempo
Desafiar los espacios,
Desafiar mi alma
Desafiar orgullos y preceptos
Hoy dejé volar mi cordura
Me entregué a ti, por completo
Unifiqué nuestras almas
Saboreé tus besos,
Mordí tus labios
Y degusté tu cuerpo.
Hoy dejé volar mi cordura
Y la locura fue mi argumento,
Para seguirte amando
Hoy…como en todos los tiempos
Hoy dejé volar mi cordura
Y el placer me arrulló
Por completo
UN CUENTO DE VERDAD
por HELENA RESTREPO

El hada madrina me concedió un deseo.
Bailé con un príncipe toda la noche
y el encantamiento duró hasta las 3:30 am.
Corrí hasta el carruaje-taxi
—que estaba por dejarme—
y no se me cayó ningún zapatico de cristal.
(A propósito, mis pies son grandes
y a mi dedo gordo le falta la uña).
A cambio de la zapatilla, le dejé mi libro,
que da cuenta
de todos los zapatos que me he puesto.
Sueño que, ya que mi hada hizo lo suyo,
el libro consiga algún encantamiento.
Lleva pistas de cómo encontrarme.
VERSOS POR COLOMBIA
por JHON JAIRO SALINAS

¡Colombia,
vivo expectante de ti!
¡Eres un canto desnudo!
¡Tus mares son
ojos del deseo!
Colombia, sabor a borojó,
labios de viche,
dientes de coco.
Olor a anís,
olor a menta y canela,
traes la
cumbia ¡en tabaco y ron!
Colombia…
¡Eres un danzón!
tiples y guitarras,
sonoridad en guabinas,
bambucos de pasión...
También la palpamos
en las manos
prodigiosas de sus
artesanos y artesanas...
Son moldes estampados
en el barro y en la
arcilla de la Paz...
Danzas
en la tulpa de gaiteros,
en el joropo llanero,
en el mapalé
de bailes morenos...
¡Amada Colombia!
… mi garganta...
¡canta tu himno!
¡En mi pecho llevo
tu escudo!
¡Con mi mano empuño
la bandera!
¡Al, extraño le regalo
su catleya!
¡En tu selva
esplendorosa
y magestuosa
llevas amor bajo
los astros!
Sus rios caudalosos
Son arrullo armonioso...
La Colombia Andina
la sentimos en la
cosmogonía de su
pueblo amerindio,
en el rugir del Jaguar,
...En la majestad de
arayanes y ocobos...
Colombia: Eres susurro
de guaduales...
Tus palmas cosquillean
las estrellas.
Sentimos el aleteo
de tus monarcas
mariposas amarillas.
Ah, también sentimos
el viento suave
de su litoral,
su cóndor abriendo alas
en aleteo circunstancial...
Eres esencia
y aroma de Café.
"Tu traje primaveral
cantando mueve la brisa.
¡Como fulge tu sonrisa
entre el verde cafetal!"
Colombia… ¡Eres hechizo!
¡Te vistes en traje
azul montañero!
Sus cordilleras alumbran
Con ojos esmeraldinos…
tus lagunas
son puertas del hechizo
dorado.
Mí Colombia
es beso de gloria,
risa de patria,
y verso de sabana.
Y en tu mar celeste,
riego la paz.
Colombia… te agradezco
poder contemplar
tus flores y rutilantes aves...
son Conjunto sinfónico de amor...
Te enseñoreas
con tu río Magdalena,
volando en aura
con olor a bosque…
Sobre su cristalina corriente
el pescador de lucero
lleno de ilusión
y alegría,
tira la atarraya...
Tus colores tornasolados
son esencia de ternura
y candor.
Colombia te damos gracias
por el hermoso valle,
por la nieve virgen
de tus páramos;
por la arena blanca
de tus playas,
y el suave viento
que nos invita a amar...
Colombia, te escuchamos
en acordeones de poetas juglares,
volando por el universo
con un gentil verso vallenato.
Colombia estás en el maíz
de los caribes,
en la resistencia de los pijaos,
en los ponchos y sombreros
de los campesinos sublevados...
Eres rostro
nubil de la amerindia.
Tu bailas, cantas y danzas
entre selvas y desiertos...
¡Tus llanuras
se pintan de sol!
¡Colombia, te regalo una flor!
¡Eres un canto de amor!
MEMORIAS
por ALEXÁNDER GRANADA RESTREPO, "MATU SALEM"

En el Libro de las Memorias
de los que piensan
en el Nombre del señor,
se halló este escrito:
No prosperará la lagartija,
si las hormigas no pasan por su lado.
No prosperarán las moscas, si el mundo deja de querer ser corrompido.
Y más adelante, en el capítulo de los enamorados, en buena grafía, decía:
Gracias a las obedientes moscas, pude conocer lo putrefacto que tenías el corazón.
Entonces, te perdono ¡ arrodíllate !
teme e invoca el
Santísimo Nombre del Señor; s
u presencia bastará para que seamos limpios
como perlas, y podamos amarnos y ser uno.
AÚN NO AMANECE
por VALERIA MENDOZA MURILLO*

Las confesiones más fuertes se hacen de noche y aquí estoy, contenida dentro, atada y unida a ella.
Y hay un lápiz impaciente moviendo la cabeza,
y está allí, sobre mi mesa, un papel que ya cansado y harto me dice: "Valeria, pare ya".
Pero yo no le oigo,
y me río de él,
y lamento también, el porvenir de sus semejantes.
A mitad de esta noche, donde a falta de la luna se cola más la negritud, donde a falta del sol se me helan los pies, escribo sobre usted;
escribo del presente, del ahora, de lo que somos y seguiremos siendo,
de los hilos flacos de su sangre que engordan y alimentan a los míos,
escribo, de la humedad de su boca zambullida en la mía, antes seca…
El amor hace a la gente mañosa y les prolonga la paciencia, entendiendo así porque he de soportarle tanto.
Escribo de su padre y su madre, de sus manos y sus pies, de lo que es y lo que no es, de lo que le llena y sus insuficiencias, de las cosas que me dijo y hasta de las cosas que calló.
Escribo sobre su palabra suave y melodiosa, tatuada en el viento, imperceptible, pero impregnada en mí, perpetua y permanentemente.
Escribo de un nosotros, fundido, haciéndonos uno.
Escribo, solo escribo de lo tanto que le amo a usted junto a todas sus cosas raras.
Y si me pregunta si son honestas mis palabras,
si tiene duda alguna de lo cristalina de mi lengua,
mire a través y dígame de lo claro o turbio que ve.
Y recuérdelo amor mío;
las confesiones más fuertes se hacen de noche,
y aquí,
aquí aún no amanece.
SUSPENDIDA
por YANINA CERIANI (ARGENTINA)

En el imaginario colectivo
me vuelvo una y otra vez hacia adentro,
burlándome de mí misma,
reciclando las migajas,
asintiendo que ya nada existe,
suprimiendo las heridas,
oprimiendo los dolores.
Y me arrastro a la melancolía,
vagando en los estándares
que han manchado mi honor,
porque nadie se regodea en el abismo
ni en la mínima línea delgada
entre estar y dejar de ser.
Pero en esta vida
me sostengo y me inhibo
al efímero precipicio
que me invita a caer,
pero ya nada tiene validez
cuando estoy suspendida
ni la mínima certeza
de que un día levare
NAKBA
“Los reclamos de la memoria” (1948)
por HUGO POSADA SÁNCHEZ*

Una gema abandonada,
pero con fe y esperanza,
donde comenzó la historia
junto a la leyenda viva,
de aquel que nació entre pajas,
y predicó que el amor
era más que las palabras.
Son campos en labrantía
con pozos en sus entrañas,
son tierras raras que nutren
clanes que sudan y claman,
porque llegue la cosecha
y la familia se encuentre,
festejando en una mesa;
no a los pies de una mortaja.
Sin embargo, la codicia,
ha envidiado desde siempre
sus mares y sus montañas;
ha convertido sus pueblos
en un éxodo de parias;
apilonando cadáveres
donde antes florecían
letras, saberes y danzas.
Pueblo noble y aguerrido
que ha hecho del genocidio
un grito de resistencia
y bajo los estallidos
han logrado con ahínco
trascender toda frontera;
haciendo que el mundo viva
la inclemencia de esa guerra.
Con la sangre de los niños
y el llanto de sus familias,
sellaron un vil destino
los proclamados sionistas;
empresarios de la muerte
el soborno, la mentira;
mayoristas de la fe,
mercaderes de injusticias.
*Hugo Posada Sánchez nació en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, Colombia. en diciembre de 1978, donde cursa sus estudios, se vuelve artesano de oficio, todero por supervivencia, fotógrafo aficionado y escritor por naturaleza. Tiene dos obras editadas (2001-2015), ha sido incluido en varias antologías regionales y latinoamericanas de cuento y poesía (2007-2013-2023-2024-2026), fue poeta invitado al festival internacional de poesía “luna de locos” (2011 y 2014), ganador del 1o y 3o puesto en el concurso de poesía “Luis Fernando Vargas Osorio” (2013), del que fue nombrado jurado el año siguiente; publicó varios artículos en la columna de opinión en el periódico el faro, participo con letra y música en el proyecto musical “La última salida del sol” junto a Luis Evelio Giraldo Pantoja en el (2014), participa del recital local de poesía erótica (2014- ). Actualmente participa en diversos recitales regionales y le apuesta al verso libre; pues le salvó la vida.
MULTIMEDIA
IV CONGRESO INTERNACIONAL DE RIMA JOTABÉ
con la partcipación especial de GERARDO MARÍA GIRALDO PÉREZ
DECLAMACIÓN
por CARLOS ALBERTO RICCHETTI
GRABACIÓN DE VOZ PARA
NUEVO CORTO CINEMATOGRÁFICO
por ALONSO MARULANDA ÁLVAREZ
EN VIVO
por JUAN CARLOS LÓPEZ LEÓN, "JUANCA"
POESÍA ERÓTICA
por EMMA MARULANDA
CUENTOS Y ENSAYOS
RELATO SIN NOMBRE
por ONÉSIMO VÁSQUEZ POSADA

Vivimos por un instante, sólo para caer en el completo olvido y el vacío infinito de tiempo de esta parte de nuestra existencia.
Piensa en lo que han hecho, tras pasar una vida de implacable enemistad, sospecha, odio... ahora están muertos y reducidos a cenizas.
La vida del hombre es una simple duración, un punto en el tiempo, su contenido una corriente de distancia, la composición del cuerpo propensa a la descomposición, el alma un vórtice, la fortuna incalculable y la fama incierta. Las cosas del cuerpo son como un río y las cosas del alma como un sueño de vapor, la vida es una guerra y la fama después de la muerte, solo olvido."
Todo lo existente se desintegra y todo lo creado por la naturaleza está destinado a morir."
La duración de la vida de cada uno es irrelevante, un paso para ver el enorme abismo de tiempo detrás de ti y antes de ti en otro infinito por venir Los deseos conducen a la permanente preocupación y decepción, ya que todo lo que se desea de este mundo es miserable y corrupto.
UN TESTIGO PRESENCIAL RELATA COMO
ASESINARON LOS FACCIOSOS AL INMORTAL GARCÍA LORCA
por UMBERTO SENEGAL

“El documento está fechado en 17 de septiembre de 1937 y pertenece a ABC de Madrid en su etapa republicana. El texto recoge un fragmento de un reportaje de Vicente Vidal Corella en Adelante de Valencia, en el que aparece una conversación con un evadido de Granada. En el fragmento de la conversación el evadido asegura que vivió la muerte de García Lorca: “Su muerte fue algo que no se me olvidará. Algo tan monstruoso, tan criminal, que no puede nunca borrarse de mi mente”, aseguraba. El evadido expone que Lorca fue cazado a tiros por la Guardia civil. Según este, el poeta había firmado su sentencia de muerte cuando compuso el famoso romance de la Guardia Civil. Además, expone que no fue juzgado por ningún tribunal, como tampoco lo había sido ningún otro de los que asesinaron aquella noche. Las palabras del testigo trasmiten la imagen de un Lorca seguro y sereno, que justo antes de morir pronunció con firmeza unas palabras en defensa de la Libertad. Según narra, estas fueron interrumpidas por un disparo del teniente Medina, al mando del piquete de civiles, que se lanzaron contra el poeta. Lorca, perseguido por una lluvia de balas, cayó a unos cien pasos. Sin embargo, este se levantó sangrando y miró a todos que retrocedieron espantados, a excepción del teniente. Finalmente, el dramaturgo se desplomó y Medina descargó tres cargadores completos en su persona”.
1
Allegro
DESDE LORCA Y SU VALS
“…hay mendigos por los tejados…”
que nada reclaman a transeúntes corriendo
por andenes y empujándose por las calles.
Mendigos en el aire de los techos,
que no imploran monedas ni oraciones.
Conocen las respuestas de los mezquinos.
De quienes nada tienen y simulan tener de sobra,
hasta para mendigos por las esquinas.
Mendigos por los tejados, que prefieren
encontrarse con gatos mirándolos silenciosos.
A veces con algún gallinazo
que desciende confiado sobre los hombros,
entregando sus alas para que planeen
hasta tejados contiguos o lejanos.
Mendigos tan hambreados,
tan leves de huesos y equipaje,
que aprendieron a flotar sobre las tejas.
Moldean con el humo de las chimeneas,
arcos iris, cometas, barcos
y en ocasiones algún ángel.
No los llamen para que desciendan
mintiéndoles que las calles son seguras,
y que el prójimo es bueno,
y que habrá saludos afectuosos.
No se muestren compasivos
porque ellos tienen en sus miradas
antiguas monedas de luz de sol y de luna.
Viene Lorca, de amor huido,
sobre una hoja seca de abedul
que trae el viento, también herido
de aire frío,
de rama abandonada
por el ruiseñor que voló malherido.
Viene Lorca, pero no viene solo.
Ni sangra solo porque detrás suceden
rumoreando todas las abejas
de la colmena, y cada una detrás
de la hoja de abedul, beben a gotas
la sangre que de amor huido
irriga Lorca por el aire.
2
Adagio
VENDRÁ FEDERICO
Si Lorca viene oculto entre caracoles rosados…
¿con la voz, la boca o la mano de cuál marinero
le convenceremos para que salga
y siembre, entre el otoño, otro romance?
Si la caracola donde Lorca viaja
viene rota y vacía, y llega desteñida,
¿buscaremos a Federico sobre puntas marchitas
de los corales, o jugando con arena
en una playa desolada?
Si Lorca viene sobre una antigua balsa
de alhelíes, ¿preguntaremos por el jardín
donde cultivan esas flores,
o perfumaremos nuestros dedos,
estrujando hojas de eucalipto
y romero para darle la bienvenida?
Si encalla en la playa,
-y la espuma no calla-
un bote tallado en ébano
que en su transparente quilla
tiene bordados los ojos de Penélope,
y nadie viaja en este, solo el libro
Poeta en Nueva York,
¿la emprenderemos a gritos
contra las olas, o abrimos el libro
y leemos poemas al azar?
En voz alta, el Pequeño vals vienés.
Si Lorca viene por el mar,
cualquier mar de consonantes
que se dejen rimar,
sabremos que es él.
Aunque venga herido de amores huidos,
alzando sus brazos y tocando castañuelas
con ostras húmedas.
Si Federico decide llegar
muerto, como acostumbra vivir
desde lo sucedido en Granada,
¿le amortajamos con hilos de seda azul
o con retazos de algas?
Miremos bien estas bandadas de gaviotas.
Si traen atados sus picos
con alambre, y sin embargo en su aleteo
escuchamos música de romances,
o algún comienzo de elegía,
es porque alguien, algo o alguno,
se lleva a Federico empujándolo por la espalda.
Si Lorca no llega, por favor,
no lloren sobre el mar para no salar
más el agua, ni aumentar
lo que nos queda del mar.
3
Scherzo
LA METÁFORA PARA RESUCITAR A LORCA
Para que regrese a cualquier hora
del día, mas no a la madrugada,
a la madrugada no
y lo más lejos posible de olivares que lo recuerdan
descubriendo con extrañeza a su muerte;
y tampoco a las cinco,
porque toda esta hora con sus sesenta minutos o siglos
le pertenece a Ignacio Sánchez Mejía,
alguno de los millares de poetas
que entonamos su nombre,
que exclamamos Federico
para sentirnos menos solos,
o más solos,
o solo solos a la sombra de sus poemas,
tendrá que escudriñar y encontrar
la literal metáfora escrita
por Lorca que contiene la virtud
de revivirlo.
Si Lázaro resucitó sin necesidad
de una hermosa frase,
no sé si también los demás poetas,
pero Federico necesita de una metáfora
que ya está escrita y escondida
entre alguno de sus poemas.
Lorca debe resucitar cuando alguien
pronuncie una de sus metáforas
con el mismo tono que empleó Jesús
para revivir a su amigo Lázaro.
Volverá vivo y dispuesto a más poemas.
Se levantará tan nuevo y tan vivo.
Sin balas en el cuerpo.
Sin resentimientos.
Preguntará amoroso si llegó
Eduardo Rodríguez Valdivieso
disfrazado de Pierrot.
Solo con escuchar esa escondida metáfora
escrita para adelantarse a la llamada del juicio final,
Lorca resucitará sonriendo.
Preguntará cuántas palomas de pluma o escarcha
sobrevolaron
su extensa noche de 87 años,
de 87 agostos y un olivo sin hojas.
Y todos los olivos de España aun sollozando.
Así resucitado, Federico soñará la luna
y la llamará sol
o al sol le encontrará menguantes
para darles cuerpo de luna,
si alguien de verdad poeta,
redentor de los poemas
que aquella madrugada le silenciaron
a Federico en Granada,
encuentra la metáfora precisa
que está por ahí
entre sus poemas
esperando que lo encuentren y pronuncien
para resucitarlo
y que traiga en sus ojos y sus pasos
la dirección de la muerte a la vida
que Lázaro debió darle.
Lo sé con certeza.
Existe el verso que puede traérnoslo completo.
Sin agujeros en el cuerpo, sin tierra en las manos,
Sin rabia
sin odio,
solo asombrado
de que los días sigan teniendo 24 horas
y se llamen igual.
Hay que tener fe en la poesía,
hay que tener fe en los poemas de Lorca,
hay que creer en la vida
a pesar de los soldados disparando.
Si alguien aprende a pronunciar
algunas de sus metáforas, no con los ritmos
que se escuchan sino con las melodías
que ocultan, Federico regresará el mismo de siempre
para escribir los poemas
que siguieron floreciéndole silenciosos
en la muerte.
Propongo entonces iniciar el rito.
Pronunciar cada uno en su alcoba los versos
que más lo conmuevan.
Susurrarlos o gritarlos para que donde
Lorca esté,
los escuche y encuentre el que ilumine
su camino desde la muerte a la vida.
¿Y si fuera esta la metáfora para resucitarlo?
“los escarabajos borrachos de anís
olvidaban el musgo de las aldeas”.
¿Y si fuera esta?
“el leñador no sabe cuándo expiran
los clamorosos árboles que corta”.
Cada día que transcurre por sus poemas
tengo la certeza
de poder encontrar la metáfora que lo invitará
a regresar de cuerpo completo.
Porque también podría ser esta:
“te afilabas para los breves
sueños indecisos”.
Pero si busco la metáfora que te resucite
solo en Poeta en Nueva York
y tal vez germina, semilla entre cemento,
quebrada pluma de canario herido
en alguno otro de tus libros, Federico,
¿entonces qué?
¿Y qué si no están aquí?
¿Y qué si deba decírselo en otro idioma?
¿Y qué si no entiendo su significado?
¿Y qué si Lorca respeta seguir muerto?
Entonces qué, ¿renuncio a la poesía?
“Para buscar mi infancia, ¡Dios mío!, comí limones estrujados,
establos, periódicos marchitos”.
4
Rondó
EL ÚLTIMO VALS DE LORCA
Anoche, entre mis sueños lúcidos regresó Federico.
Sin prisa esta vez.
Caminaba en zigzag por un angosto
andén de cobre oscuro
y pétalos naranjas.
Detrás, a prudente distancia,
le seguían los dos últimos
perros que tuve.
Mahón, el más noble de todos, ladraba suave,
coreando
versos inconclusos del poeta.
Mahón leyó a Lorca con mis ojos.
Federico se detuvo junto al herrumbroso farol
iluminándose y apagándose en clave Morse,
con melancolías, y rosadas saudades
y frases de amor
que solo él descifraba.
Igual de mustias con luz o sin ella.
“Fedérico”, le dije,
Fedérico con acentuada tilde en la segunda e.
Brazada de azucenas azules,
un acento que todavía cargo
en el verde crepúsculo de mi vida
donde Lorca, Rumi y Khayyam se toman de las manos
asegurándome que nada es distinto
cuando los versos explican el destino de los hombres.
Esdrújula inolvidable con que pronunciaba
su nombre cuando yo era un niño de ocho años.
Sin conocer detalles del asesinato de Lorca,
machacando los versos del poeta colombiano
Julio Vanegas Garavito en su libro
Hombres que trabajan en la noche,
yo decía: “Fedérico está vivo,
Fedérico no ha muerto”,
Y Humberto Jaramillo Ángel,
mi padre, quien nunca puso lazos,
verjas ni fronteras a mis palabras
ni a mis primeros versos de niño de ocho años,
sonreía y me decía: “no se dice así,
se dice fe-de-ri-co,
fe-de-ri-co,
y al día siguiente me trajo un libro con poemas de Federico.
En mi sueño, Federico tenía cabeza
de niño rubio con mejillas ensangrentadas.
Federico depositaba granadas maduras
sobre una piedra con musgo.
Yo tenía muchas noches sin llorar
en sueños.
Le dije, es agua salada, Federico,
hielo derretido.
En el patio de mi casa llueve sin descanso
desde cuando escuché, musicalizado,
tu Pequeño vals vienés.
“No soy Fedérico ni Federico”, dijo,
sumergiendo sus manos entre la luz del farol.
Cuando lo afirmó, mis perros huyeron aullando.
Quiero que siga siendo sueño. No fantasía,
porque el sueño desaparece cuando despierto.
Pero la fantasía me acosa dormido
o despierto.
Federico taja otra roja granada que conserva
en su mano, extrae sus semillas húmedas
y las arroja sobre el techo de mi casa.
Escribe cuanto cada una de ellas
te relatará, me exige Federico.
¿Pero quién se llevó mi lápiz?
¿pero quién rasgó
la única hoja de papel que tenía en el sueño?
¿pero quién destrozó mis libros?
Dijo el poeta Gabriel Celaya, “Federico se reía.
No veía nada detrás.
Se reía como de una buena broma.
Pero esa risa, esa confianza
en que el hombre es siempre humano,
ese creer que un amigo, fascista o no,
es un amigo, le costó la muerte.
Porque fueron unos amigos,
amigos que él contaba entre sus mejores,
quienes en el último momento resultaron ser
ante todo, y sobre todo fascistas”.




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