Atril literario. Invitado: PABLO LLANOS
- Arcón Cultural

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ERES COLOR AZUL
por ALAN GONZÁLEZ SALAZAR

yo rojo y negro
a veces amarillo
de hambre.
Ven blanca mía
hemos de fundirnos
en violeta.
SUEÑOS DE PAZ
por RUTH MARGARITA CASTILLO TORRES

Con blondo anhelo por la patria herida,
viaja mi voz al cielo en esperanza,
mece a mi verso el viento de la vida
en busca de una paz que no se alcanza.
Llora la tierra al recibir en vuelo
sangre de pueblo que, en luctuoso canto,
gimen las madres al romper el velo y…
Mueren sus hijos que quisieron tanto.
Porque el absurdo de la cruda guerra,
mata ilusiones y destruye sueños
porque manchamos de terror la tierra.
¿Herencia santa de nuestros ancestros?
Si es nuestra estancia fugaz y pasajera,
tracemos huellas del amor encanto.
No hagáis alarde de alma lisonjera
que al dulce Edén le cubre en negro manto.
No disperséis tan nobles corazones,
total al fin, la parca nos iguala.
No deneguéis del gran creador los dones;
dejad que libre el amor, eleve
sobre las nubes sus preciadas galas.
¡Ven pues!
Alcemos un himno a la armonía,
juntemos manos en firme oración.
Tan solo el cielo pincela la justicia que, a ruegos,
clama toda la nación.
Si enarbolado el tricolor un día
en libertad batió sus claros pliegues,
dejad que lo haga en tu alma todavía,
une tu voz, hermano, no te niegues.
Ven y limpiemos esta estrecha vía,
a bien de un buen futuro pa´ quien sueña,
que tiene patria y madre todavía
y solo en ser feliz, su vida empeña.
Ya basta de maldad;
¿no haz comprendido que todo acaba,
que es tan corta la vida?
¿O gozas cuando ves vació el nido,
sus hijos muertos y su madre herida?
¿NIÑOS DE QUIÉN?
por JHON JAIRO SALINAS

Un trueno de guerra
pasó por los montes,
cargado de muerte,
dolor y silencio.
Lágrimas estampadas de angustia,
entre mejillas de mujeres invisibles.
Su llanto, música de tormento,
ni un grito, ni un eco.
En oscuro bosque, sus hijos van
como alma en pena.
Su patria, desgarrada
por los alquimistas de la guerra,
en alto trono suspendida la vida,
acabada la verdad.
Sobre vuelo de tambor, en místicos ritmos,
vibran las sonoras voces de niños inocentes,
de dulce y melancólico grito de vida.
Avanzan con sosegadas risillas,
en luctuoso jardín,
perdiéndose a lo lejos;
llanto, mostrando el sentimiento
de rostros sensibles,
sus cantos se estremecen
en lírica antífona de muerte...
¡Dejen que los niños imaginen el cielo!,
¡que contemplen las aves!,
¡que corran por los montes,
valles y praderas,
llevando rosas y alegrías a sus madres!
Sin infierno bajo el peso de la muerte,
que imaginen el mundo viviendo el día a día,
dónde tengan una vida en paz
bajo el brillo del sol.
Permitan que muerdan el pan,
naden en el río,
jueguen con la cometa,
traveseen a las escondidas,
pero no escondidos
por siempre...
Gocen la fiesta infantil,
haciendo rayuelas,
soñando con lunas y soles,
con paz que renueve la esperanza.
¿Son niños de quién?
¿De la negra?
¿De la blanca?
¿De la india?
¿De la mestiza?
¿De la obrera?
Los niños preguntan a los gendarmes del mal:
¿En dónde tejemos la ronda?
¿La haremos a orilla del mar?
¿Al pie de los montes o quizás
en la fosa de un triste final?
¿El monte les va a contestar?
LA RIQUEZA
por ALEXÁNDER GRANADA RESTREPO, "MATU SALEM"

La riquezase genera con el rebrote de la grama
que trae la hierba
fresca del campo,
en la tundra y la sabana.
Se genera también,con el saludoalegre y vitalde la naciente mañana.
Los animales comenla hierba y la ayudan
a germinar.
Comen de todala abundancia que el generoso suelo regala.
Los hombres
comen frutos
y comen y venden
de los animales:
La carne y los huesos,
la grasa,
su leche, sus plumas,
sus conchas, sus huevos
y sus escamas.
Con la piel
se enriquecen
quienes con esto
se afanan.
En el ser humano
la riqueza de la carne
está en la carne
que la retiene,
En cambio,
para el alma,
todo lo que tiene
lluvia y sol,
frío y calor,
se debe tener
por bendecido.
Esta bendiciónse cuenta como una
riqueza,si se pesa
como se pesa
el conocimiento alcanzado,
que es la riqueza del alma.
Además,
hemos de sumarla riquez
aincandescente del espíritu,
que se puede medir y contar
por la cantidad de gozo
obtenido con las buenas decisiones
que toma,
el escudo discreto de la sabiduría;
pues, reconoce
en el horizonte,
al buen tiempo ya la ocasión,
la gran dádiva del amor,
que habita enel corazón,
y que nos fuepropicia a todos.
El gozo es una luz divina-continua y singular-,
que en inefable efusión-
y sin sufrir distorsión-alegra al cuerpo
y alumbra al alma.
El gozo mueve
a las almas solas,
a las almas tristes
y a las fatigadas,
hacia la penumbra infinita
de los serenos
pies del Padre.
Lo hace,
con sustancial alegría
al entrar en comunión,
con el envolvente y radiante amor
con el que se constituyó
aquel día
-desde que se constituyó
asi mismo-como Padre nuestro,
como Dios de amor.
A desazón,
la pobreza de los hombres
llega con los saltamontes gregarios
que barren la hierba en una sola pasada.
También llega con la oscuridad de la noche
que trae escondido-bajo un mantociego, sin borlas-,
el más hermoso y
mejor tallado arcón de las tentaciones.
La riqueza de los seres con vida
se genera también
con el andariego plancton que deambula por los ríos y los mares,
y que es la gramadel agua.
Oculta bajo las rocas de
la tierra, se halla
una gran riqueza.
De allí brotan-como un rebrote bendito-
el agua y los minerales.
Ellos esperan en profundo sueño,
el llamado ansiosodel hombre;
pero cuando el hombre
descubre la magnitud
de tal riqueza,
pierde la virtud de
la saciedad,
y con ella
llegan en fila los grandes males.
La pobreza de los hombres
se oculta en el corazón de los injustos,
y en las cuerdas trenzadas del mal
que atan las almas esclavas.
Rico no es quien más tiene,
sino, el hombre generoso
que en la carrera de la vida
-dejando atrás el mal-,
logre amar mása los seres
y respete lo dispuesto.
Pues, la riqueza
en la vida, es una sumatoria
de obediencias y recompensas que nutren
con igual vigor
al cuerpo y al espíritu,
y en los hombres -así creados-
colocan delante del alma
-como enpectoral de oro-,
el galardón de la paz.
RESACA INTERIOR
por CARLOS ALBERTO RICCHETTI

La huella
de los ancestros
me inunda y destroza,
quiere pasarle la cuenta
a mi tormentosa esencia,
como una maldición perpetua
de alcanzar lo inhallable,
pretendiendo cuanto
nunca podré ser.
Las marcas invisibles
se acumulan en la espalda,
duelen, aunque el tiempo
las parezca enfriar,
al latir desde la mente
que prefiere callar
-por no decir olvidar-
porque al contrario perdía
cuando debía ganar.
Tener conciencia de Dios,
del crisol de la bondad,
de nada sirve al hablar
si cambiar es imposible;
mejorar, una utopía,
y saberse
haciendo el mal
a veces por algo de amor,
a veces por no soportar.
¿El sueño reparador?
Para mí la pesadilla
de la resaca interior,
donde vuelvo
a vivir lo sufrido,
víctima o agresor,
cansado de sospechar
si en vez del bien, lo vulgar,
complace tal necesidad.
POEMA III
por CAROLINA HIDALGO

Es propicia la casa del lenguaje
y en ella la cámara nupcial
despojo del deseo
La cocina de los antojos
que practican los ancestros
sagrados lugares de la palabra
En el baño se piensa
sobre los hijos y el secreto de
la eternidad
Sentarse con estilo y paciencia
con el olor y lo que se es
En la sala nacen las creaciones
se observa a los transeúntes
y se inventan sus historias
Penetra el mundo
en la casa del lenguaje
se desvanecen las civilizaciones
Nacen otro hombre
otra mujer
ME TRATAN DE LOCO (Jotabé tridecasílabo)
por GERARDO MARÍA GIRALDO PÉREZ

Por escribir jotabés me tratan de loco que ya de viejo me está patinando el coco.
Doy gracias a “Dios” por darme este buen talento de colorear versos en todo momento, ahogando este corazón de sentimiento viviendo en paz siempre alegre y super contento.
Soy poeta desde el tierno vientre materno que me abrigó y protegió del helado invierno.
Por esta razón al Dios de la vida invoco que oriente cada segundo mi pensamiento cuando pinto versos al hermano paterno.
ALEJANDRA PIZARNIK
por VALENTINA ROJAS

Recordar un pájaro que va de rama en rama,
Mientras cada letra comienza a incrustarse en la garganta
Solo tú, Alejandra entendías esa fatiga
entre lo onírico de cada palabra
y la marca del lenguaje
El exilio de lo humano
la atadura y lo amargo
Alejandra, donde los ramajes letrados atraviesan al otro lado de la noche
y esperan los faros en las orillas con sus luces encendidas
El misterio de un ángel que mira hacia el vacío
estallido de la boca cuando se nombra,
la belleza que duele
Te hiciste camino descalza entre el seno de la muerte
ahora la blanca arena se tiñe y se guarda
durante el vuelo del pájaro que sangra.
NACIONALIDAD
por PABLO LLANOS URRACA*

En algún momento
de esta caminata
no tan larga como imaginé,
en las calles que recorro
las grúas construirán,
levantan,
han arruinado
el lugar en que nací.
*(Donostia – San Sebastián, 1974) creció en Errenteria y reside en Badalona, donde trabaja como ingeniero para IBM. Entretanto vivió en Madrid un porcentaje físicamente indeterminado. Pese a su avanzado estado de madurez, aún no ha perdido la curiosidad. No está de vuelta de nada. Practica el intrusismo por vocación poética. Como reseñista, hackea libros en diversas revistas literarias: Quimera, Culturamas y Moon Magazine, entre otras. Ha encestado un par de relatos en Librújula y Orsai y hay quien asegura que ha visto alguno de sus poemas bailando antología Eguratsak / Atmósferas (Noski, 2024). En 2024 obtuvo el Primer Premio de Poesía Lekuona Fabrika. Es autor del poemario Manual de Modelado de Corazones para Hombres de Hojalata (Ed. Cuadranta, 2022).
VIDEOS
ENTREVISTA EN TELEMEDELLIN
de JOHANNA CARVAJAL
DESENTRAÑISMOS
de CARLOS ALBERTO AGUDELO ARCILA
QUIERO HACER CONTIGO TODO
LO QUE LA POESÍA AÚN NO HA ESCRITO
de ELVIRA SASTRE (ESPAÑA)
ENTREVISTA EN RADIO ARCO IRIS
A XIMENA GAUTIER GREVE
ROBANDO VIDAS
MCTIAN
CUENTOS Y ENSAYOS
BORRACHERA
por YANINA MARÍA CERIANI

Qué lapidaria pregunta. ¿Esto ha sido todo?. Tanto revuelo por tan poco. Solo una flor y un cuadro en este hastío. Son las cinco y todavía estoy en pijamas en esta habitación. Entre vasos de whisky y morfina. Me da náuseas pensar en mañana. Pero vomito cuando me acuerdo de ayer. La gente pasa y me mira a través de la ventana. Estúpidamente se asombran al verme. Sí, estoy en pijamas, con un vaso de whisky en la mano. Qué perversos son al creer que están ajenos. ¿No usan calcetines como yo, algo sucios y rotos?. Mientras me embriago con mi segunda botella a medio terminar, me río irónico, escupiendo al suelo esta borrachera de madre mía. He puesto mi ventana tan cerca de la calle, a propósito, para que los chismosos pasen, me vean en pijamas y comenten sobre el loco de la esquina. Creo que la carne se pudrió en la heladera, llevo días sin comer ni dormir. Las cuentas acumuladas se amontonaron en la mesa. Me propuse hacer nada, un “no día” tirado a la basura, pero qué más da si todos vamos a morir. Aquella cucaracha en el rincón creo que está muerta, al menos ayer movía las patitas, pero casi ni quiero pararme para sacarla. Hoy es mi compañera, aunque esté muerta, al menos finjo que alguien me escucha. Y suelto una carcajada cuando espían por la ventana y me ven algo alocado. Aquellas viejas de ayer, salieron espantadas cuando les grité “¿ustedes también usan calzones?”, creo que se asustaron, aún me río cuando recuerdo la situación. Pensar que fui un hombre recto alguna vez, pero mira en lo que me convertí, dónde está el dios que decían en la iglesia, bah, palabras y más palabras, soy un blasfemo. Me quiero acostar pero no alcanzo la cama, la siento a kilómetros de donde caí. Parece que hace tiempo estoy así. Tendría que preguntarle a algún transeúnte que pase por la vereda que me diga qué día es hoy, pero estoy muy ebrio para levantarme del piso. Que miseria de vida. Creo que acabo de recordar que acá se ha terminado.Pasen y miren gente, que estoy en pijamas, llorando, con un solo calcetín, mi vaso de whisky y todavía me pregunto, ¿esto ha sido todo?
CALLE
por JUSTO WALBERTO ORTÍZ SEVILLANO

El drama de aquél desencantado que se arrojó a la calle de la Avenida del Ferrocarril, desde el cuarto piso, era muy extraño; a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el adoquín de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.
ELLA ES GYANAMATA
por UMBERTO SENEGAL

“El mundo parecía un lugar en el que no era posible que alguien deseara vivir”, confesó en su primera carta a Yogananda, quien fuera una de las discípulas norteamericanas más afines al corazón, afectos, enseñanzas y al milenario kriya yoga del magnánimo místico Paramahansa Yogananda. Solo Dios, vida y cartas de una santa, es el espiritual libro donde podemos familiarizarnos con la ideología, experiencias, alegrías y fluctuaciones de esta sincera devota (1869-1951). En el prefacio, Sri Dayamata la describe como mujer de “callada humildad, su penetrante sabiduría tanto en los asuntos espirituales como en las prácticas, su estoica imperturbabilidad y el material interés en cualquier persona que entrara en contacto con ella, iluminando todas esas cualidades, estaba su completa y exclusiva dedicación a Dios”. Este libro con sus conmovedores testimonios de vida religiosa y amor al gurú, con la diáfana fe de Gyanamata, comprueba tal afirmación. Capaz de transmitirse a quienes la escuchaban o recibían sus cartas. Dios fue su única razón existencial desde niña. El total convencimiento de lo divino, manifestado en la presencia física de su maestro Yogananda, hace de este sereno libro una guía práctica y teórica para quienes perseveran en el sendero del kriya yoga. Las trascendentes enseñanzas y técnicas expuestas por Paramahansa, arraigaron en esta madre de sabiduría a pesar de sus prolongadas enfermedades, prueba de la validez y efectos físicos, mentales, emocionales y espirituales de la ancestral práctica divulgada por Mahavatar Babaji y traída a occidente, en un principio, por el citado monje y poeta. Dichas técnicas son accesibles, hoy por hoy, mediante múltiples ramas y maestros autorizados. Hariharananda. Sadhanananda. Yogacharya Ashoke. Y otros menos conocidos. Gyanamata describe cierta categoría de vibraciones que experimentaba: “Estoy segura que se están operando cambios en todo mi ser físico, mental y espiritual. Y mientras escribo esto, vibro por dentro como si una presencia interior me lo confirmara”. En el capítulo 2, durante el funeral de la santa, Yogananda afirma que tenía desacuerdos con el Padre Celestial sobre “por qué el dolor ha de ser una prueba para que los seres humanos hechos a su imagen vuelvan a Él. Yo le digo al Padre que en el dolor existe coacción, mientras que la persuasión y el amor son medios más eficaces para lograr el regreso de los seres humanos al cielo”. Virtuosa vida de una mujer cuyos dolores físicos y emocionales aumentaban cuando su maestro estaba ausente. Su sed de Dios, era parte de las responsabilidades cotidianas en el monasterio donde se desempeñaba con amor y entrega al servicio. Es interesante ahondar en el sentido de las vibraciones, expansiones prácticas del enérgico kriya yoga, que la conectaban no solo con Yogananda sino con ella misma y cuanto la rodeaba.
(Publicado originalmente en el portal
LA CRÓNICA DEL QUINDÍO y transcripto por expresa voluntad del autor)




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