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Osmar Maderna, tango hasta el cielo


Pianista de sensibilidad profundamente romántica, fue bautizado como el “Chopin del tango” por la delicadeza de su estilo. Su manera de tocar, sutil y casi intangible, evitaba toda exageración o golpe efectista.
Pianista de sensibilidad profundamente romántica, fue bautizado como el “Chopin del tango” por la delicadeza de su estilo. Su manera de tocar, sutil y casi intangible, evitaba toda exageración o golpe efectista.

En lugar de la marcación enérgica, optó por una sonoridad liviana, sugerente y contenida. Desde el piano moldeó un concepto orquestal refinado, apoyado en armonías claras y estructuras transparentes, donde alternaban solos imaginativos de piano, bandoneón y violín.


A comienzos de los años 40 consolidó una estética propia que marcó toda la década, diferenciándose tanto de la vertiente más popular y rítmica como de la más académica. Su tango no era áspero ni grandilocuente, pero tampoco pretendía solemnidad sinfónica: privilegiaba la emoción medida, la precisión expresiva y una constante economía de recursos.


Nacido en Pehuajó, en el corazón rural bonaerense, creció en un hogar musical: su padre tocaba acordeón y armonio.


Muy joven formó su primera orquesta y, ya en 1938, se instaló en Buenos Aires, donde actuó como solista en radio antes de integrarse a una típica.


El gran giro llegó en 1939, cuando fue convocado para ocupar el piano en la orquesta de Miguel Caló.



Allí dejó una huella decisiva, rodeado de músicos que luego serían figuras mayores. De esa etapa quedaron numerosas grabaciones memorables que revelan tanto su concepción orquestal como la poesía de sus solos, acompañadas por cantores de notable personalidad.


En 1945 inició su propio camino al frente de su orquesta, con la que brilló en cafés emblemáticos y en las principales radios. Grabó una serie de discos donde se lucen versiones instrumentales de clásicos del género y colaboraciones con distintas voces.


Entre sus composiciones sobresale “Lluvia de estrellas”, reflejo de su doble pasión: el lirismo pianístico y la aviación.



También alcanzó gran popularidad con el vals “Pequeña”.



Su carrera se truncó trágicamente en 1951, cuando perdió la vida al pilotear su avión.


Tras su muerte, su estilo continuó influyendo en colegas y discípulos que mantuvieron viva esa línea elegante y emotiva que lo distinguió como uno de los grandes estilistas del tango.



Escribe: ANDREA GABRIELA NIKODEM*













*Poeta y escritora, oriunda de Gualeguaychú (Entre Ríos), Argentina. Creadora del programa radial "Entre vos y yo", el cual moderaba en FM Spacio 104.7 de su ciudad natal.


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