Teatro + Memoria = "Patio de Brujas"
- Arcón Cultural

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“Patio de Brujas” convierte el espacio público en un acto de sanación colectiva en Santa Rosa de Cabal
El Parque del Machete, cargado de memoria y símbolos locales, dejó de ser un simple lugar de paso para convertirse en escenario vivo de una historia que aún resuena en el territorio. Allí, bajo el cielo abierto, el grupo La Memoria de Pereira presentó “Patio de Brujas”, una obra que no se limita a representar, sino que convoca, interpela y remueve.
Obra

Inspirada en el testimonio de la actriz, Érika Gómez, la puesta en escena desdibuja los límites entre ficción y realidad. Lo que ocurre ante los ojos del público es, en esencia, un relato vivido: el de mujeres campesinas atravesadas por la violencia bipartidista y el conflicto armado, obligadas a reinventarse en medio del desarraigo, la pérdida y el silencio. Algunas encontraron en la prostitución forzada y en prácticas adivinatorias no un destino, sino una forma de supervivencia.
La dirección de Miguel Ángel Rodríguez logra sostener ese delicado equilibrio entre lo crudo y lo poético. En escena, las llamadas “viudas” de la violencia emergen no solo como víctimas, sino como portadoras de memoria, como cuerpos que resisten y narran lo que la historia oficial muchas veces ha preferido callar. Sus voces, multiplicadas en el espacio abierto, encuentran eco en quienes observan.
Escenografía calculada

La elección del espacio público no es casual. Al llevar la obra fuera de los escenarios tradicionales, se rompe la distancia entre espectador y relato. La comunidad no solo presencia: participa, recuerda, se reconoce. El parque se transforma así en un territorio simbólico donde el pasado se hace presente y el dolor encuentra un cauce distinto.
“Patio de Brujas” no ofrece respuestas fáciles ni finales cerrados. Más bien, abre una herida necesaria para que pueda empezar a sanar. En ese gesto, la obra se convierte en un acto de reparación simbólica, en una forma de dignificar la experiencia de las mujeres rurales del Eje Cafetero y de reafirmar que la memoria, cuando se nombra, también puede ser semilla de esperanza.
Fuente: ARCÓN CULTURAL




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