Atril literiario. Invitado: ANDRÉS OCAMPO
- Arcón Cultural
- hace 1 día
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CONVICCIONES FLUCTUANTES
por MARCO FIERO

Mis vacíos son el espejo de
las contradicciones.
Y en el recogimiento de
los sentires absolutos,
me arraigo en estas palabras
como en una verdad que
debo anunciar:
no se desde que altura
decayó mi fe,
ni desde que distancia
se ha derrumbado el cielo
ante mis ojos,
solo percibo las trampas
en el remolino
detectando mis pasos,
el ojo implacable que todo
lo abarca desde su omnipresencia,
el amor condicionado
con preceptos absurdos para la carne,
la candente amenaza para
las almas,
a las que nada sacia mas
que lo prohibido,
la fabula y la pretensión de fuego
en el infinito,
los ángeles sin alas
que golpean las puertas
llevando un mensaje de salvación
para los perdidos,
el desmedido recaudo
de los iluminados que atesoran riquezas,
que no servirán para comprar
algún rincón en el paraíso,
la doble moral de los santificados
frente al deseo,
cuando solo desnudos podrán
poblar la tierra,
las emociones en
su revolución superficial,
elevando a los débiles
a la falsa pureza...
y entre tanto el carnaval
de los deleites,
va rescatando los desertores
del pecado,
sumergiendo en el lodo
de la depravación,
las conciencias que los redimidos
no pudieron comprar.
EL FRUTERO
por JHON JAIRO SALINAS

Aquel frutero cansado
por el trajinar de los años...
Con su caminado lerdo
baja de la montaña...
Con su destartalada carreta...
En la esquina sórdida de la ciudad...
Exhibe sus frutos,
cual arcoiris de frutas jugosas...
Aquel frutero
que viene de la montaña
¡vende!, ¡vende! el amor en dulce
Pitaya, vende!,
¡vende!, los besos en ciruelas rojas.
¡Vende! , ¡vende!, uvas y fresas
hasta agotar sus existencias...
Pasa la prostituta
exhibiendo sus pechos,
le pregunta al frutero
¿Cuánto vale la manzana?_
-¡vale diez pesos!, responde.
¡Tranquila! si, no tienes dinero
me pagas con tus ricas guanábanas.../
¡Ahhh! mi lindo frutero
ellas valen más que la manzana...
Umm... ¿eres entonces un corazón
de frutal prohibido?...
Ella suspira ante el frutero
con sus ojos coquetones:
-...Soy como la amarga hiel
en frutal maldecido...
El frutero inquiere:
¡Eres entonces pecado,
hecho en carne...
Peligrosa de anón!
¡Ah!, eres cual fruta madura,
¡exquisita!,
¡fruta deseada!
¡fruta madura, sabor a miel!...
Con el pasar de los años
el amor de aquel frutero
siguió navegando ebrio
en el sol de los viñedos...
Su acritud de fruta madura
muere lentamente
en cáscara de vergel.
En su destartalada carreta,
en sórdidas calles,
el frutero venerable,
arremolina su último amor
en fruto maduro...
El corazón del viejo frutero...
seguirá madurando
en el sabor de agua agridulce...
Sus ajadas manos
abrirán el camino
tendido en cáscaras amargas...
Sus frutas seguirán siendo
texturas del deseo,
añorando la fruta carnosa
de un amor fariseo...
TENEMOS QUE APRENDER
por PEDRO ARTURO SOTO BURITICÁ

Tenemos que sacarnos de la cabeza tantas palabras que nos dijeron que nos lastimaron…
Qué somos fe@s
Que somos gord@s
Que somos demasiado delgad@s
Que no tenemos buen cuerpo, que sí nuestra nariz, que nuestras piernas, que nuestras manos, que nuestros ojos, que nuestra frente…Que si somos demasiado tontos o ingenuos…Que si somos o no somos…..O que………….
Que sí nunca fuimos lo suficiente, o nunca hicimos lo suficiente
Que lo que nos faltaba
Que si cualquier cosa
Debemos desaprender y volver a creer que somos fuertes, que somos poderosos, que somos imparables.
Tenemos que aprender que somos seres de luz maravillosos, que somos seres perfectos tal cual somos, que la belleza es un constructo y está en la luz de quién nos ve.
Que cada uno de nosotros es luz, así sin más.
Desaprender y abrazarnos a nosotros mismos, recuperar la confianza y la libertad que nos arrebataron
Recuperar las ganas de volar que teníamos cuando éramos niños
Volver a reír hasta que nos duela la panza….
Volver a confiar
Y cuando haya dudas, solamente confiar en ti y en tu camino por andar , en tu vida por vivir, y en todo lo nuevo que tienes por ser, por estar y por dar.
Confirma, permanentemente que eres un gran honor y un ser que poco a poco va siendo mejor.
EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LA LOCURA
por KARLA JAZMÍN ARANGO

En un mundo de estructura,
de mandamientos en mármol,
prefiero ser ese árbol
que asciende buscando altura.
La piedra de la locura
que extrae un falso doctor,
en realidad es una flor
y lo pétreo se desarma.
La libertad es el arma que amenaza al dictador.
EL LENGUAJE
por ALEXÁNDER GRANADA RESTREPO, "MATU SALEM"

Telar con hilos de plata
que sujeta
las palabras cernidas.
Manto Sagrado
que cobija la voz
de las almas cercanas,
dando identidad y calor
a los pueblos hermanos.
LLUVIA
por ESPERANZA RAMOS YAÑEZ

La lluvia cae sobre mi pueblo,
las calles se inundan, como se inunda mi alma de amor por ti...
Así como se humedece, la tierra y los campos; se humedece cada parte de mi cuerpo al evocarte.
Llueve sobre mi terruño
así también llueven las imágenes al recordarte...
Que caigan rayos y centellas anunciando con su luz y con su estruendo...como te amo.
Llueve, en la mañana silencios a llueve,
en tarde novembrina llueve, en la noche nostálgica, tu ausencia...
llueve, en mi cuerpo y sacia la sed que produces... colma con cada gota mis ansias, colma con cada gota mis ganas,
permíteme así como mi cuerpo,
mojar hoy también mi alma.
MI HIJA LUNA A LOS 5 AÑOS
EN LA VENTANILLA DE LA BUSETA
por IBÁN DE JESÚS ALARCÓN MARÍN, "GATO 777"

Casa, casa, casa,carro, carro, moto,casa, moto, señor, señor,señora, niño, moto, perro, moto,señora, policía, casa, flores , policía,carro , policía, gato, policía, señor, moto,basura, señora, policía, policía, camión, policía...
¿Papá por qué hay tantos policías?
Porque hay pocos niños en la escuela.
MI NIÑEZ
por HELENA RESTREPO

Mi niñez fue en las afueras
de una pequeña ciudad.
Yo vivía en la mitad
de una calle sin fronteras.
Fue el tiempo en que las quimeras
me sabían a verdad
y en que la fiel amistad
me dio sus mieles primeras.
La tierra era nuestro juego
o caminar hasta el río
con la lluvia como riego
sin miedo a temblar de frío;
y mi madre era el sosiego,
el calor, el cielo mío.
POSIBLEMENTE
por UMBERTO SENEGAL*

¿Eres mi mujer?
La que teje con agua
flores en la arena,
y sabe dónde crece
mi presente para plantar
sus besos y mis caricias.
La mujer que no teme
al tiempo y sabe que los años
son fugaces instantes
donde se decide el amor.
¿Eres mi mujer?
Que va con el vuelo
de la abeja y no se queja
ni se aleja, simplemente
se deja. Eres mi mujer,
aunque no te des cuenta
y yo no lo sepa.
ÁNIMA
por ANDRÉS OCAMPO*

Has sido invitada a ser mansa y humilde.
En tu corazón de fiera,
han desgarrado tu éxtasis de manera incondicional.
Incluso han querido ir más profundo
tratando de profanar lo celestial, lo inexplicable.
Pero aquí estás tú,
después de haber bailado sobre tu propio cadáver un millón de veces.
Alucinante y aborrecible, soñando con viajar desnuda,
pero hoy, cubierta con mil prendas.
Piensas que tienes el conocimiento del mundo
al ser "capaz de valorarlo"
cuando realmente esto te hace incapaz de descubrir,
de conocer algo nuevo.
Allí reside la ilusoria seguridad que te hipnotiza.
caminar por ideas que seas capaz de controlar
es el pútrido banquete que ponen en tu mesa,
pero tranquila,
por más espeluznante que parezca debes ser audaz.
Tú corre hacia lo oculto,
si te fijas bien no es difícil descubrir de dónde brota la ponzoña.
Y no digo saber el quién,
pero aparta de manera feroz tu espíritu del hombre triste,
quien perverso hace al hombre triste.
*Andrés Ocampo, nacido en Medellín en 1988, administrador de empresas, con estudios avanzados en psicología. Participante de diferentes colectivos, movimientos sociales y culturales, ponente seleccionado por convocatoria en el festival antifascista Medellin del Movimiento Poético Mundial (WPM), Festival intercultural Demostrarte 2022, Estallido poético por la paz total 2022 y diferentes recitales de la ciudad.
VIDEOS
NO ME SUELTES TODAVÍA
por YANINA MARÍA CERIANI (ARGENTINA)
UN INSTANTE DE TIEMPO
por MARCOS ROGELIO RUBIO LÓPEZ (ARGENTINA)
TEMPLO
MCTIAN & LIOCSE MC
DE LO QUE SOY
ANDRÉS GALEANO
DESANDAR LA OSCURIDAD (BLUES)
CARLOS ALBERTO RICCHETTI (Letra)
CUENTOS, ARTÍCULOS & PROSA POÉTICA
CUENTOS DE MENOS DE VEINTE PALABRAS
QUE LO HARÁN PALIDECER
CARLOS ALBERTO AGUDELO ARCILA

En 'Cien cuentos atómicos. Relatos hiperbreves', el pereirano Álvaro Lopera narra historias macabras con ironía. Diez cuentos que podrá leer en cuestión de segundos.
CIEN CUENTOS ATÓMICOS Relatos Hiperbreves es un libro del escritor pereirano Álvaro Lopera. En este número de cuentos el autor sigue la esencia estructural del reconocido subgénero en miniatura determinado por el cultor de la las letras quindianas Umberto Senegal.
CIEN CUENTOS ATÓMICOS Relatos Hiperbreves es una obra para leerse sin condicionamiento literario alguno ni con bases estructurales determinadas por el cuento extenso. Su lectura no debe desarrollarse con lógica ni con sentido religioso ni sociopolítico. Son textos de Minificción cimentados en el absurdo y por momentos en el arte del silencio. El prosista de este valioso corpus cuentístico posee excelente manejo de recursos técnicos al asentar contextos básicos del “Microscópico” -parodiando a Antonio Fernández Ferrer- e implementar el arquetipo de la narración nutrido de cánones propios.
De seguro el lector o el estudioso del “Relato muy breve” –término predilecto de Pedro Ugarte- quedará sorprendido ante las 20 y quizá menos palabras cuando cuentan una historia de vida o muerte o espectral y lánguida. En ocasiones el leedor sonreirá bajo el influjo de la narración macabra escrita por nuestro citado autor con ironía. O de pronto saltará desde su punto de lectura para ir al encuentro de su propio fantasma.
Álvaro Lopera es un escritor genuino de la literatura hiperbreve. Y digo autor natural del arte de escribir de manera sucinta porque escribe aforismos desde lustros atrás y ejercita su capacidad de asombro a través del cuento atómico, lenguaje intrínseco en su labor escritural hace más de una década.
En diferentes cuentos atómicos aquí comentados hay insinuaciones de una historia la cual debe redescubrir el lector. A veces una ficción lindante con la realidad como decía Julio Ramón Rybeiro: “La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real debe parecer inventada y si es inventada real”. En esta encomiable producción los personajes orbitan en tiempo paralelo a la realidad. El escritor Lopera pertenece a la historiografía subjetiva del arte de escribir narraciones.
Umberto Senegal en sus constantes indagaciones propone una nueva naturaleza del cuento y con acierto instituye el nombre de Cuento atómico. En uno de sus apartes sobre esta tesis manifiesta: “El cuento atómico es invitación a leerse a sí mismo en la página en blanco. En ocasiones, al cuento atómico se le puede encontrar introducción, nudo y desenlace sintéticos, sin que tales elementos sean necesariamente visibles para la estructura del mismo. Aquí está la esencia del principio dramático de "las tres unidades": un hecho, en un lugar limitado, con un número restringido de personajes". Es inevitable subrayar a Max Aub con su libro Crímenes ejemplares (1957) como un pionero de este subgénero literario.
Un cuento no tiene valor de cuento por el solo hecho de ser narrado en episodios inacabables y aburridos e inconsistentes dignos de ser lanzados al olvido. El cuento sin importar su extensión penetra y recrea. En este libro no solo penetra y recrea también desentraña y se afirma en el vértigo o se mimetiza de cualquier circunstancia.
Julio Cortázar “comparaba al cuento con una esfera; es algo, decía, que tiene un ciclo perfecto e implacable; algo que empieza y termina satisfactoriamente como la esfera en que ninguna molécula puede estar fuera de sus límites precisos”. Esta reflexión es aplicable a la literatura expuesta en esta breve reseña. Álvaro Lopera obedece la premisa de dejarnos con el asombro a cuestas.
Invito a leer los siguientes diez cuentos de CIEN CUENTOS ATÓMICOS Relatos Hiperbreves del relator Álvaro Lopera para entrar a recrear nuestros sentidos después de la hora exacta de un siglo cualquiera:
CEMENTERIO
—¿Qué haces a esta hora aquí? —preguntó el vigilante.
—Creo que me perdí…
—¿Y dónde vives?
—En la tumba 752.
EN LA MORGUE
—No puede estar en esta área —dijo el forense.
—Disculpe usted…
—¿Busca algún cuerpo?
—Sí, el mío.
AMIGAS DE INFANCIA
—¡Te ves muy joven! ¿Acaso hallaste la fuente de la eterna juventud?
—Claro que sí.
Y le clavó los colmillos.
PETICIÓN DE HOSPEDAJE
—¿Puedo quedarme esta noche?
—Claro que sí.
— ¿Pero es verdad que aquí hay fantasmas?
—Eso dicen…
Y desapareció.
TÉCNICAS PARA DORMIR
Duerme boca abajo, para que lo arrulle el latido de su corazón.
Esta noche, por primera vez, escuchó latir dos.
EN EL QUIRÓFANO
— ¿Qué hago aquí?
—Usted es donante de órganos.
—¡Pero yo no he muerto!
—Eso a mis clientes no les importa.
RARA COSTUMBRE
Desde la infancia, miraba bajo la cama todas las noches, antes de acostarse.
La última noche, encontró una mirada macabra.
INCRÉDULO
Persiguiendo lo que parecía alguien disfrazado de fantasma, le quitó la sábana de encima y no había nadie.
CRIMEN PERFECTO
Todo estaba calculado, incluso traía puestos sus guantes de látex. Al retirar sus manos del cuerpo ensangrentado, exclamó:
—Enfermera, desconéctelo.
EL ANFITRIÓN
— ¿Por qué me visitas cada noche?
—No lo hago.
— ¡Claro que sí!
—No, yo vivo aquí —respondió el fantasma.
(Publicado originalmente en el portal LAS 2 ORILLAS
y transcripto por expresa voluntad del autor).
EL TORO DE BRONCE
VALENTINA MONTES

Soñé que era aquel mártir pagano que, en su propio toro de bronce, gritaba su último mugido. Era un grito que, siendo único, salía a tres gargantas: el mugido del toro, el grito de aquel que, aun siendo yo mismo, era otro en el limbo del sueño, y mi propio grito al comprender, recién en un lapso de milisegundos, que estaba acostado en mi cama.
Mi mente… mi mente se unificó en el "yo" del limbo para dar el grito, y entendí que estaba en un somnus in somnus. Fui desafortunado por no haber despertado con la movilidad libre; mi cuerpo no me respondía. Y cuando finalmente comenzó a hacerlo, tras tranquilizarme en el limbo (una lucha eterna que quizás duró cinco minutos), la única sensación que emergió fue el descubrimiento de que un ejército de hormigas marchaba por todo mi cuerpo.
Las extremidades fueron las primeras en percibir cómo, paulatinamente, recuperaba el dinamismo. Una vez que logré moverme y sentarme, en vez de un grito, mi garganta solo se abrió para recibir la bocanada de aire más espeluznante de mi vida.
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